UN SOLITARIO EN LA CANCHA DE PLATENSE

Escrita por en Libros

Por Alejandro Duchini

“No hay mayor soledad que la de un hombre parado en la tribuna sin contertulios, sin abrazos ante un gol, sin bronca compartida ante una derrota, sin esperanza de que el próximo sábado o domingo fueran distintos”. La frase me pareció genial como reflejo del tipo que va solo a la cancha. Es una imagen contundente. Una fotografía triste, si se quiere, pero real. La escribió el periodista Alfredo Serra en su libro de memorias que acaba de publicar a través de Planeta, El solitario no baila la rumba. Este artículo está en la página 218, bajo el título El fútbol que murió dos veces. Es corto. Apenas tres páginas. Habla de su amor por Platense. De sus viajes a la cancha. Y de dos muertes: la de su padre, por un lado, y la de un amigo, por otro.

La primera ocurrió tiempo después de unos incidentes futboleros. Piedras, corridas, golpes. Serra pensó que no salían vivos de aquel episodio sucedido a metros de la General Paz tras un partido con Huracán. La otra tiene que ver con el fallecimiento de Mario, a sus 33 años. El cortejo fúnebre, recuerda, pasó por el estadio.

El solitario no baila la rumba“Este es mi cuento del fútbol, y no otro. El primero y el último”, advierte casi sobre el final. Al texto no le falta ni le sobra nada.

Aparece en el medio de un total de 57 “memorias”. Entre ellas, una gran historia sobre Truman Capote y otras sobre criminales de guerra, nazis, prófugos, Frank Sinatra, viajes por el mundo y un gran relato sobre China Zorrilla, quien le dice: “Nunca fui infeliz. Pero conozco la desdicha de los demás. Ese es el colmo”.

Todos los textos son hermosos. Particularmente me encantó el de China. Por lo que ella contesta y por lo que transmite. Como cuando dice que el principal rasgo de su carácter es “el optimismo” y que su defecto -si es que puede llamarse así- es “confiar demasiado en la gente”. “Quiero seguir confiando”, asegura.

Esto es periodismo puro escrito por un periodista de raza que no quiere decir su edad, tal vez por coquetería. No es un pibe, justamente. Esa es, seguro, su gran virtud. La de haber vivido demasiado y saber contarlo. Recomiendo este libro porque respira historia y transmite buena lectura. Va por diversos temas con elegancia.

E incluye al fútbol.

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