UN LIBRO SOBRE LA COPA LIBERTADORES

Escrita por en Libros

Caloi, o Dolina, decían que “el hombre hace todo lo que hace para levantarse minas”. En el fútbol, todo lo que se hace es para ganar la Copa Libertadores. No hay torneo más relevante. La final del Mundial de Clubes, en Japón, es lo máximo, claro. Pero no es como la Libertadores. No tiene su tradición ni sus partidos. La Copa que se juega entre clubes sudamericanos, y que desde unos años cuenta también con los mexicanos que no la ganan oficialmente si la ganan, es un medio y un fin al mismo tiempo. No hay torneo que, por más profesional que sea, tenga esa cosa de barrio, de guapeza, de potrero. Porque por más camisetas Adidas o Nike último modelo que haya o televisión HD, la Libertadores es única.

Jugarla implica hacer historia. Ganarla, no hay palabras. No hay edición de la Libertadores que no se juegue al extremo ni partido que no termine caliente, con pierna dura o policías amagando con pegarle a los hinchas de su propio país o a los jugadores del equipo extranjero. En la Copa, los polis son barras disfrazados de polis.

Los hinchas de Boca sueñan con recuperar los tiempos de Bianchi y los de Independiente con consolidar su liderazgo de títulos. Los de River no tienen otro deseo que ganarla para sumar torneos internacionales y plantarle cara a los primos. Los de Racing la quieren ahora que los treinta años de sequía se enterraron. Los de San Lorenzo para sentir que ahora sí, con una Libertadores, ya son bienvenidos al fútbol de la elite internacional. Sin Libertadores, siempre falta algo. No faltará algún jugador de Tigre o Arsenal que alguna tarde aburrida le diga a sus nietos “yo jugué la Libertadores”.

Fabbri Pasion ContinentalRiver y Tigres están ahí de jugar la segunda final. El Monumental será un hervidero. Después del partido amigos se abrazarán igual que padres con sus hijos. Siempre con lágrimas. Por la victoria o por la derrota. Pero aflorarán las emociones.

Para conocer algo más de la Copa hay un libro muy interesante escrito por el periodista Alejandro Fabbri. Se llama El nacimiento de una pasión continental – Historia de todos los clubes que jugaron la Libertadores (Capital Intelectual). Fue publicado en 2012. Es una joya de 400 páginas en la que se cuenta cómo se originó cada uno de los clubes que jugó la Copa. Están los argentinos. También los bolivianos, brasileños, chilenos, colombianos, ecuatorianos, mexicanos, paraguayos, peruanos, uruguayos y venezolanos. Algunos son equipos poderosos. Otros quedaron en el olvido. No faltarán aquellos que en su momento dieron de qué hablar, ya sea por un futbolista, un gol o algún incidente de color. Es como una enciclopedia para fanáticos y no tanto. Puro aprendizaje.

“La primera Copa de Campeones de América se organizó durante un congreso de Río de Janeiro. Corría 1958 y las autoridades de la Confederación Sudamericana de Fútbol debían responder a una invitación de la Unión Europea de Fútbol (UEFA). Los dirigentes de esa entidad habían invitado a sus pares sudamericanos a realizar una competencia intercontinental en la que los campeones de cada continente pudieran enfrentarse. El respaldo para esa propuesta surgía del éxito de la Copa Europea, que iba por su tercera edición y convocaba multitudes en el viejo continente. Pasaron dos años hasta que la competencia sudamericana fue finalmente aprobada, el 15 de febrero de 1960, en Montevideo. En abril de ese mismo año comenzó la primera edición del torneo, con la participación de siete clubes de distintos países: Peñarol de Uruguay, San Lorenzo de Argentina, Universidad de Chile, Millonarios de Colombia, Jorge Wilstermann de Bolivia, Esporte Clube Bahia de Brasil y Olimpia de Paraguay. El primer título se lo llevó Peñarol, luego de vencer en dos partidos al representante paraguayo”.

Así empieza el libro de Fabbri. Lo que sigue es historia pura. Para disfrutar.

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