TAL VEZ, EL LIBRO DEPORTIVO DEL AÑO

Escrita por en Libros

caidaPor Alejandro Duchini

Mientras leía La caída del imperio, el libro que el periodista británico Andrew Jennings acaba de publicar a través de Aguilar, y en el que cuenta por qué y cómo estalló el escándalo de la FIFA, en mayo pasado, tuve la sensación de que era una continuidad de otros temas complicados; cuestiones mafiosas, si se quiere. Me refiero a los trabajos del italiano Roberto Saviano, quien vive con custodia permanente tras publicar Gomorra, primero, y CeroCeroCero, después. En estos tres libros los temas centrales son algunos de los que mueven la economía del mundo. En el Jennings, el fútbol. En los de Saviano, la mafia de su país y el negocio del narcotráfico internacional.

Todas son investigaciones formidables. De esas que se leen con ganas. Pero ahora voy a detenerme en la futbolera, sólo por una cuestión temática.

blatter_havelangeLa caída del imperio tiene su primera parte en Tarjeta Roja, que Jennings publicó en 2006 y donde también cuenta cómo se mueve la FIFA. Ahora, en cambio, el tema es lo que ocurrió alrededor del mayo, pongamos, suizo. Pero no se puede hablar de lo que pasa sin recordar la historia. Jennings la conoce como pocos y la investigó como nadie. Lo trataron de loco, le prohibieron ingresar a las conferencias de prensa de las autoridades del fútbol mundial y sin embargo ahí está, denunciando aquello que se sabe y se sospecha pero que pocos se animaron a contar.

Este autor no se anda con formalismo en el lenguaje. Si tiene que decir “ladrones”, dice “ladrones”. No duda tampoco en dar nombres. La lista de dirigentes corruptos es enorme. Tiene a Joseph Blatter y Joao Havelange como los referentes del lado oscuro, pero su ejército de directivos chupamedias y sobornables también ocupa su lugar.

El trabajo le ha llevado demasiado tiempo. Pero, por suerte, no bajó los brazos y ahora podemos leerlo. “No soy rápido, soy lento y metódico”, se define en La caída del imperio. Después hará una explicación detallada de cómo la mafia más mafiosa de Río de Janeiro sirvió de espejo para el crecimiento de otros dirigentes. Entra entonces en escena el malo malísimo de Havelange. Después será el turno de Blatter y de las multinacionales. No se salva nadie. “Sepp Blatter, lo vio todo y se mantuvo callado, mientras aprendía el estilo de los gángsteres”, lo refiere.

grondona_blatterHavelange y Blatter son los ejes de la trama. “Estuve husmeando alrededor de la FIFA en la década de 1990, y a partir del año 2000 comencé a centrarme en Joseph Blatter y Joao Havelange. Pronto me di cuenta de que estaba ante el espíritu oculto de Sicilia, pero trasladado a otro continente”, señalael autor.

Los arreglos con las cadenas de televisión con sobornos incluidos, los acuerdos para elegir a determinada sede de un Mundial y no otra y los goles anulados en mundiales son moneda corriente. En este sentido se recuerda cómo se eliminó a Italia en Corea-Japón 2002 para favorecer a uno de los organizadores.

videla_grondonaEl libro abunda en datos, fechas y hechos. Aparece también entre sus líneas Julio Humberto Grondona. “Fotos de archivo lo muestran adulando al general Videla, quien había liderado el golpe militar y fue finalmente declarado culpable de todo tipo de abusos viles contra los derechos humanos y condenado a cadena perpetua”. Enseguida describe el ascenso del presidente de la AFA a jefe de la Comisión de Finanzas de la FIFA. Luego vuelve a poner en duda la legitimidad del título argentino en el Mundial del 78.

Mujeres bellas, casadas, separadas y solteras -todo da igual- ocupan lugares estratégicos. Siempre al lado de altos dirigentes. Desfilan cantidades de dinero que cuesta creen que existan. Pero sí. Existen. Van a parar a los bolsillos de aquellos que gastan en restaurantes carísimos, beben vinos increíbles, duermen en hoteles de lujo y prometen canchas que nunca se harán. Todo para sobornar. Nadie está limpio. A la mayoría los conocemos. Los vemos en fotos y aprendemos sus apellidos de tanto leer diarios o verlos en la tele. Unos cuantos son de esta parte del mundo. No faltan empresas que se venden como carmelitas descalzas pero que al fin de cuentas funcionan como armas de doble filo. Habla de aquellas que te dicen que si tomás la bebida que fabrican vas a ser feliz. La salud es lo de menos. Ni siquiera interesa cuidar a Ronaldo, figura de Francia 98, quien deberá saltar al campo de juego a pesar de no estar en condiciones físicas de hacerlo. Jennings lo cuenta bien.

blatter_grondonaEl entramado de corrupción incluye a directivos del Comité Olímpico Internacional. Sus integrantes apelan a una caballerosidad histórica que no es tal. La imagen es todo, para ellos. No lo será para los lectores de este libro prologado por el periodista Ezequiel Fernández Moores. Pero a quienes manejan la industria del deporte poco les importa lo que pensemos nosotros, simples mortales que trabajamos para pagarnos una entrada a la cancha mientras soñamos con viajar a un Mundial que se jugará en el país con el que ellos arreglen. A lo sumo se acordarán de la madre de Jennings. Después pasarán por caja. El fútbol debe continuar.

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