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QUINCE AÑOS DE GOLES AL ARCO

QUINCE AÑOS DE GOLES AL ARCO

Por Alejandro Duchini

De los casi cien libros publicados por Ediciones Al Arco hay uno que se me hace especial. Se titula, genialmente, Periodistas Depordivos y fue escrito por uno de nuestros mejores exponentes: Walter Vargas.

Hace unos años, cuando lo comenté en este espacio, entendí cuán importante es una editorial que demuestre que desde el deporte se hace periodismo del mejor. Destaqué entonces algunas frases de Vargas:

“Amo mi oficio y al tiempo se me vuelve claro que cada día me identifico menos con gran cantidad de cultores de mi oficio y, peor, con las derivas del oficio propiamente dicho. ¿Qué hacer con esas fuerzas predominantes que a la vez de resultarme ajenas no dejan de impregnarme, de incluirme, de determinarme? Debería asumirlas en plan de budista zen y en posición de loto contemplar el derrumbe de modos y valores en los que creí y creo con fervor?”.

“Nada más lejano a mi propósito que la fácil y gruñona coartada de vociferar que todo tiempo pasado fue mejor y amotinarme en el museo”.

“De eso está faltando. También en el periodismo futbolero. Amar lo que se hace y propagar epidemia de la buena”.

“¿Cuántos periodistas de este tiempo nos tomamos el trabajo y disfrutamos del placer de leer por fuera de la agenda deportiva?”.

“Todo lo que hay entre un salto de calidad y otro salto de calidad es trabajo de hormiga, constancia, paciencia, método, curiosidad, horas de vuelo”.

Pienso en este libro porque Ediciones Al Arco cumple quince años. Es una editorial creada por los periodistas Julio Boccalatte y Marcos Cezer, quien hace unos días, al recordar por qué surgió, me dijo que era por “las ganas de que los periodistas encuentren un lugar para ejercer periodismo”, algo cada vez más complicado en los grandes medios.

Entre las firmas que publicaron con este sello están Eduardo Galeano, Roberto Fontanarrosa, Enrique Macaya Márquez, Juan Pablo Varsky, Juan Sasturain, Gonzalo Bonadeo, Ezequiel Fernández Moores, Ángel Cappa, Alejandro Fabbri, Víctor Hugo Morales, Daniel Arcucci, Gustavo Grabia, Julio Marini, Luis Vinker, Oscar Barnade, el mencionado Walter Vargas y el gran Julio Ernesto Vila. La lista de títulos la pueden encontrar acá. Pero además, un dato a tener en cuenta es que entre los proyectos inmediatos está el de reeditar Deportes, desaparecidos y dictadura, el genial libro de Gustavo Veiga con prólogo de Ariel Scher: imprescindible para conocer qué pasó en el ambiente deportivo durante los años de plomo.

Y en el marco de esta celebración, la gente de Al Arco cuelga desde hace poco más de un mes en su cuenta de Facebook una serie de comentarios de los autores de sus libros y de sus amigos, entre quienes se encuentran Eduardo Sacheri y el gran Miguel Rep.

En la 44ta. edición de la Feria del libro de Buenos Aires, a realizarse del 26 de abril al 14 de mayo en La Rural, Al Arco contará con stand propio. Habrá invitados: jugadores, ex jugadores, dirigentes y periodistas apoyarán este emprendimiento cultural que va por los dos siglos de vida. Y ojalá siga por más.

2015: GRAN AÑO PARA LA LITERATURA DEPORTIVA

2015: GRAN AÑO PARA LA LITERATURA DEPORTIVA

Ahora, mientras veo la lista de libros de temática deportiva que leí durante 2015, me doy cuenta de que hubo títulos bárbaros. También reediciones. Otros los utilicé por trabajo, aunque se publicaron en años anteriores. Y no faltaron los que releí simplemente por el placer de hacerlo. A continuación va esa lista por dos motivos: el primero, compartirla con ustedes; el segundo, recomendarles cualquiera de ellos.

El primer libro de deportes que leí en 2015 fue Historia del turf argentino, de Roy Hora. Entrevisté a su autor para la revista Nueva y me encontré, entre los leído y lo que él me contó, con un mundo tan desconocido hasta entonces como interesante. Seguí con el Con el corazón en la Boca, donde escritores identificados con la camiseta auriazul le dieron rienda suelta a la pasión xeneize. Para fanáticos, ideal. Para no fanático, recomendable.

Gran libro me pareció Pistorius, la sombra de la verdad, del inglés John Carlin. En esta entrevista el autor contó qué lo llevó a escribirlo y qué impresión le quedó del corredor sudafricano condenado por matar a su pareja. También por trabajo disfruté de El caño más bello del mundo, de Diego Tomasi. Se trata de un gran homenaje a Juan Román Riquelme. Muy bueno.

El título es Desafiar al cuerpo (de Federico Bianchini), pero sus protagonistas lo que más desafiaron fue a la muerte. En esta entrevista, habla el propio autor.

Leí tres libros de de tenis. Uno de ellos es Sin red, de Sebastián Fest, a quien entrevistamos en este portal. La primera parte del reportaje se puede leer acá y la segunda, en este link. En un gran trabajo cuenta cómo creció y hasta dónde llegó la rivalidad Federer-Nadal. Después de años, llegó al país la traducción de lo que se considera para muchos como la Biblia tenística en materia literaria: Ganar, de Brad Gilbert. Cuenta con una gran traducción que hace más amena su lectura. Es algo así como la autotoayuda del tenis. Ni que hablar de Open, de André Agassi, que llegó al país en idioma español en marzo pasado. Está buenísimo. No se lo pierdan. Lo que cuenta Agassi, por momentos, les pondrá la piel de gallina.

Tarde, claro (pero peor es no hacerlo), me sumergí en esa joya periodística que es El combate, de Norman Mailler. Librazo sobre la pelea que el 30 de octubre de 1974 mantuvieron en Zaire (hoy República Democrática del Congo) George Foreman y Cassius Clay. En el invierno, y después de varios años, releí Literatura de la pelota, de Jorge Santoro. Mis charlas con Ariel Scher suelen giran alrededor de ese trabajo fundamental para el periodismo deportivo. La literatura deportiva tuvo otra joyita en 2015: El pase y otros relatos de goles olvidados, del periodista Marcos Villalobo.

Por razones laborales incursioné en Fútbol para todos, de Bernardo Vázquez y David Cayón, donde cuentan detalles de la gran apuesta kirchnerista. Para escribir una nota sobre el escándalo FIFA leí La caída del imperio (Andrew Jennings), Pasó de todo (Alejandro Casar González) y Mafia-FIFA (Thomas Kistner). Y por otros trabajos también leí Los once caminos al gol (Marcelo Bielsa – Eduardo Rojas) y Los 11 poderes del líder (Jorge Valdano): autoayuda total. Hay nombres que venden.

Gran año deportivo y literario para el rugby. Lo demostró Jorge Búsico -maestro de periodistas- con El rugido, una formidable historia sobre el surgimiento de Los Pumas. Lo confirmó Claudio Gómez con Maten al rugbier, imperdible y detallado trabajo sobre la dictadura. Y cerró el año Alejandro Cánepa con Fuera de juego, una original propuesta en la que esta actividad es mirada desde diferentes ámbitos sociales.

Me gustó lo que dice sobre el fútbol y el boxeo Andrés Calamaro en sus memorias, Paracaídas & vueltas. No es un libro de deportes, pero no está de más hallar conceptos del tema por parte de uno de los músicos más notables que tenemos. Me sorprendió, por otro lado, las alusiones al fútbol que disparó en La isla de la infancia Karl Ove Knausgard++, quien además mencionó un viaje por Google en el que describe sus sensaciones al “visitar” la cancha de River. Llamativo, al menos.

Los periodistas Alfredo Ves Losada y Andrés Eliceche apelaron a la biografía al escribir El jefe, sobre Javier Mascherano. En la misma línea cerró el año el periodista Diego Borinsky, con Gallardo Monumental, gran trabajo sobre el director técnico de River. Lograron una bio detallada, eficiente. Carlos Tevez también tuvo sus propios libros. Uno es Volvió Carlos – el jugador del pueblo, con textos de Nicolás Coppa; el otro, Corazón Apache, de Sebastián Varela del Río. Historia hay, y mucha, en La cancha peronista, de Raanan Rein, una copilación de casi 300 páginas en la que distintos intelectuales refieren a los vínculos entre el fútbol y Perón.

Hay dos libros que no puedo dejar de recomendar entre los aparecidos en 2015. Uno de ellos es La Final, de Ariel Estévez, sobre el partido definitorio entre River y Boca en 1977 en el estadio de Racing. Es genial. En la misma posición ubico Carceleros, de Marcelo Izquierdo, quien cuenta la historia de un club de ascenso como Lamadrid. No pueden dejar de leer este trabajo en el que se mezcla el sentimiento por la pertenencia al barrio con los vecinos y la misma historia argentina, aludiendo además a tiempos violentos en que el General Lamadrid luchaba contra su propia muerte en situaciones y territorios hostiles.

Empecé riendo con Messi es un perro, una serie de relatos -no todos futboleros- de Hernán Casciari (¡qué bien escribe, por Dios!), y seguí de la misma manera con La suerte del campeón, del escritor y músico Zambayonny. Los últimos días del año me encontraron analizando al periodismo deportivo gracias al genial libro del maestro Walter Vargas, quien escribió sobre el pasado, presente y futuro de la profesión en Periodistas Depordivos. En este párrafo incluyo la reedición de un clásico del periodismo deportivo: Díganme Ringo, de Ezequiel Fernández Moores. Un imperdible para todo periodista.

Para el final, autobombo: 2015 fue el año en el que salió mi libro La Palabra Hecha Pelota – catorce charlas sobre fútbol, en el que referentes de distintos ámbitos culturales hablan de cómo los marcó este deporte. ¿Cómo me voy a privar de estar en esta lista?