Daniel García
“Gracias por tener memoria, y recordarlo. Sólo les pido una mención. Mil gracias”. Así de simple es el mail que Liliana Suárez de García envió en las últimas horas a periodistas. Ella es la mamá de Daniel García, un pibe de 19 años asesinado el 11 de julio de 1995 en Paysandú, Uruguay, cuando fue a ver a la selección argentina en la Copa América. Lo mataron barras de Morón, que diecisiete años después siguen libres. Conocí a Liliana a los cinco años del crimen. Iba a hacer un informe para el programa Punto Doc, que emitía la productora Cuatro Cabezas. Era octubre o noviembre de 2000. Nos juntábamos en una enorme panadería familiar que tenía en el barrio de Saavedra. Me acuerdo que me llenó de expedientes. Me dio todo lo que le pedía. Lo único que buscaba esa...
Día del Padre
A veces no sé cómo encarar un texto sobre mi padre. M quedo con las ganas de escribir sobre él porque siento que no me alcanzarán las palabras; o porque me da la sensación de que al intentarlo me quebraré. O porque los recuerdos me apabullan y tengo que seleccionar y no me sale, me pierdo. Posiblemente nunca lo haya conocido del todo. Les pasa a muchos, me cuentan: cuando hablo de padres, no son pocos los hijos que me dicen eso. Entonces lo leo a través de relatos de otros. Me meto en textos sobre padres: cuentos y novelas que me llevan a espejarme. El espejo siempre termina roto y busco rearmar la imagen juntando los pedazos. Casi nunca lo consigo. Tal vez mi papá sea eso: recuerdos e imágenes que cambiarán todo el tiempo; con los años me convenzo de que ese...
Malvinas y España
Yo tenía apenas 10 años y mucho conocimiento de fútbol. Iba a la cancha a ver a Independiente con mi papá desde mis 6, pero a mediados de 1982 lo que más me interesaba era el Mundial que se jugaba en España. La promoción más linda de ese torneo la hacía Coca Cola, que repartía un mapa enorme en el que se veían cómo estaban ubicadas cada una de las ciudades que serían sede del campeonato. Así conocí que existían Madrid, Barcelona y Alicante, entre otras que me sabía de memoria. Esos pósters gigantes se conseguían en el almacén o el kiosco del barrio. Había que colocar en cada una de las sedes las tapitas de las botellas. En esos tiempos no era tan común como ahora la Coca Cola, porque sólo se compraban gaseosas en ocasiones especiales. Pero así y todo yo había...
Comentarios recientes