SER DE RIVER

Escrita por en Libros, Notas

“A ras del piso, con el sol en contra, y al lado de un córner, lo mejor que ví durante 90 minutos fue el alambrado. Del partido mucho no me enteré. Pero a la cancha no vamos para ver fútbol. Vamos para ser de River”. La frase pertenece a Ser de River (Sudamericana), el libro que escribió el periodista Andrés Burgo entre 2011 y 2012. Cuenta su itinerario por canchas del país durante el paso del equipo por el fútbol de ascenso. Un año de desgracias pero también de aprendizajes.

Es uno de los mejores trabajos sobre River y sobre periodismo en general. Porque describe desde adentro y no escatima sentimientos. Se pregunta cuándo empezó a joderse la institución, el club, el equipo. Luego refiere su historia personal, recuerda a su padre y habla del recorrido por rutas en las que el auto se le queda, de alguien que le vende entradas por izquierda y de su novia que no puede entender tanta locura.

Ahora que a River le va muy bien, que volvió al lugar que le corresponde, me acuerdo de este libro porque ha sido escrito desde el dolor y en el peor momento de River. ¿Qué peor cosa que descender le puede pasar a un grande así? Incluso si se hubiese ido a la C, eso no habría resultado tan KO como irse a la B Nacional. Así que está bueno como testimonio para entender qué se sintió en ese largo período.

River pudo reordenarse y empezar de nuevo. Tal vez haya necesitado tocar fondo para impulsarse y volver a respirar y caminar. Barras, malos jugadores y peores dirigentes hicieron ese cóctel explosivo que provocó lágrimas de dolor en sus hinchas y asombro en los que somos de otros equipos. Nadie quedó indemne a ese descenso.

Me parece que el punto de partida para empezar de nuevo fue decirle adiós a Ramón Díaz y a su gran historia como entrenador. Sus logros nunca serán olvidados. Pero él siempre se sintió dueño de River y así se manejó. En estos tiempos se necesitaba otra cosa. Humildad, sobre todo. Claro que es fácil hablar de Marcelo Gallardo ahora que armó un equipazo y fue el principal responsable para ganar la Copa Libertadores y ésta Suruga Bank.

River juega muy bien en estos tiempos de equipos sólidos. A mí gusta, es el mejor. Tiene un ataque paciente y contundente. Sus delanteros no desesperan. Sus defensores se complementan tan bien que casi no cometen errores. Barovero anda bárbaro. El medio funciona como un relojito. En el campeonato local está a tiro de los punteros. Más allá del horizonte aparece, grandiosa y temerosa, pero no imposible, la figura del Barcelona de Messi. Quién diría, ¿no? Hace un par de años River viajaba por el interior del país mendigando una gloria que le robaron dirigentes inescrupulosos. Ahora viaja por Japón, la tierra del River naciente.

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