¿Por qué son periodistas?

Escrita por en Notas

La idea era que, en su día, sean otros los que cuenten por qué son periodistas. Y particularmente quería que fueran amigos y/o grandes colegas; y si no eran amigos, que al menos escriban algo con sentimiento. Y salió más que eso. Salió lo que ustedes podrán leer en las notas que acompañan esta edición del 7 de junio.

Por eso recomiendo a cada uno de ellos. Está el gran texto de Alejandro Cánepa, a quien conozco desde hace poco. En sus líneas, recuerda al gran Polo, autor de un genial programa que se llama “El otro lado” y que marcó en los 90 un nuevo camino del periodismo. Después hubo burdas imitaciones, pero ninguno pudo alcanzar aquel brillo de ese periodista que terminó sus días (y su brillante carrera) en las vías de un tren. Alejandro lo cuenta mejor que yo. Por eso, leánlo.

También está el gran Horacio Convertini, director del diario Muy. En sus palabras recuerda no sólo sus tiempos en que se iniciaba en el periodismo; sino también cómo la profesión le late en la sangre. Convertini es, además de un gran periodista, un enorme escritor, de esos que tienen perfil bajo pero gran altura al momento de soltar las palabras. No dejen de leerlo.

Tampoco dejen de leer lo que escribe mi colega César Dergarabedián, otro de los que hace un viaje a su infancia en su texto. Amigo en las buenas y en las malas, compartimos no hace mucho un café muy significativo: él sabe por qué. Gracias por escribir, César.

¿Y Sergio Levinsky? Ya son varios los bares que compartimos y los Palermo que venimos haciendo cada vez que viene de visita de España, donde vive. Cada tanto nos encontramos en El Galeón y hablamos del periodismo que fue y del periodismo que es. Su capacidad para simplificar y sentir el fútbol es brillante. Y en el texto que publica Libros y Pelotas se nota.

Diego Marcos es uno de los mejores periodistas que conocí, pero es además una de las personas de más corazón y dignidad que puede haber en cualquier lado. Es uno de los cerebros de Paparazzi, un éxito editorial que se renueva todas las semanas. Sin embargo, jamás se olvida de los compañeros de menor rango. Tampoco lo hacía en los tiempos de La Razón o Diario Popular, cuando se negaban a pagarnos y avasallaban nuestros derechos, allá, por los 90. La dignidad que tiene él para defenderse y defender el compañerismo es algo que muchos, muchísimos, deberían imitar. Mucho me acuerdo de sus tiempos de pelo largo y delgadez a los que hace referencia en su texto.

También escribió Alejandro Perandones: poco objetivo puedo ser con él. Lo conocí por el periodismo, pero nos hicimos amigos en la vida. En las buenas y en las malas de ambos, siempre estuvimos desde que nos conocimos en una YPF de la Panamericana, hace más de diez años.

Por último, va un texto de Fabián Galdi, jefe de deportes del diario Los Andes, de Mendoza, y ex compañero en la redacción de Crónica. A pesar de la distancia, sigue siendo uno de mis mejores amigos del ambiente y uno de los profesionales que, lejos, más admiro. Pocos tienen su capacidad de escribir y de transmitir sentimientos. Leánlo y me darán la razón. Obvio que no puedo ser objetivo con él. Sobre todo después de haber forjado más amistad todavía en madrugadas de empanadas, vino y mates, con parejas incluidas.

Tarde, pero seguro, llegó el texto de mi gran amigo Pedro Fermanelli. En sus palabras se darán cuenta de lo gran periodista que es. Disfruten. Vale la pena.

Por todo esto, les recomiendo que lean cada uno de los textos. No se van a arrepentir. Ellos están más allá de la fama; están adentro –bien adentro- del periodismo.

Por Alejandro Duchini
Director de Libros y Pelotas

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