PERFUMO, SEGÚN ARIEL SCHER EN LA PALABRA HECHA PELOTA

Escrita por en Notas

Ariel Scher, además de ser un amigo, es uno de los grandes de nuestro periodismo. Está entre los catorce entrevistados de La Palabra Hecha Pelota (Galerna). En el siguiente texto, va el párrafo en el que refiere a Roberto Perfumo como su máximo ídolo. También pueden leer lo que escribió, en el medio del dolor que la causó su fallecimiento, esta semana en Facebook, que la pueden ller bajo el título El hombre que era toda una defensa.

-¿Quiénes eran tus ídolos futboleros?

-Perfumo. Roberto era Superman en la defensa de Racing. Llegué a verlo jugar en Racing y en River y sufrí cuando en el Mundial del 74, siendo el fenómeno que era, no podía alcanzar a los holandeses. El día del 4 a 0 con Holanda en ese Mundial (en Alemania Occidental) le pedí a mi mamá que me fuera a buscar antes al colegio para ver el partido. Inclusive recuerdo haber llegado tarde al cumpleaños de una compañera, en el barrio de Floresta, porque Argentina debutaba ante Polonia en ese Mundial mientras mi mamá decía que eso no estaba bien, que había que ir a horario. Esas cosas me marcaron. Sufrí en el micro que me llevaba de la escuela a casa el día que empatamos 1 a 1 con Italia, cuando Houseman hizo un gol pero Perfumo metió otro en contra. Los jugadores del Racing campeón eran próceres e ídolos, incluyendo al entrenador, Pizzuti. Daniel Willington, de Vélez, era otro ídolo. Lo veía jugar bastante en sus años de apogeo y en el Vélez campeón. Me asombraba su destreza para patear; era fabuloso como jugador. Me pasaba lo mismo con muchos otros jugadores que me representaban.

También me fascinaban los jugadores de Talleres de Córdoba que estuvieron en el partido contra Argentinos Juniors, el día del debut de Maradona. De casualidad, ese día estuve en la cancha, porque en aquellos tiempos del secundario yo iba mucho a ver partidos con tres compañeros. Y esa vez fuimos.

Ya somos millones los que vimos el debut de Maradona ante Talleres. A ese partido fui con Mario y con el Beto Naftali, que cursaban segundo año conmigo, en el Nacional 19, de Devoto. Cada tanto me cruzo con el Beto, que es médico, y recordamos aquella tarde para estar seguros de que estuvimos.

No tenía ni por asomo esa cosa de que como era hincha de Racing no me gustaban o quería que perdieran los jugadores de Independiente. Tenía una gran admiración por Bochini. Inclusive hoy tengo una admiración por él absolutamente justificada. Me parecía un artista maravilloso. Esperaba todo el tiempo a ver qué se le ocurría. También me gustaba mucho Villa, cuando vino a Racing. Tenía un gran porte como jugador. Roberto Telch, el mediocampista de San Lorenzo, era extraordinario. Había infinidad de jugadores que me gustaban.

Trataba de jugar como mediocampista central y por eso me fascinaban los tipos que jugaban en esa posición. A mi papá le pedía que me llevara a ver partidos que no jugaba Racing para ver a determinados jugadores. No era el único chico al que le pasaba eso: después me sentí identificado con Eduardo Sacheri, quien me contó que llevaba a Francisco, su hijo, a ver partidos en los que no jugaba Independiente, su equipo, para que alimentara su paladar.

-¿Y de equipos?

-Me cautivó la Holanda del 74, porque coincide con un tiempo de la historia en que empezaba a ver el fútbol como lógicas de juego más que por nombres de jugadores. Me encantaba verlo. De hecho, el día que jugó la final contra Alemania me acuerdo de que con el papá de un amigo, Mario, habíamos ido al Parque Rivadavia y me dejaron en casa dos minutos antes de que comenzara ese partido.

 

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