Pasión continental

Escrita por en Libros

Alejandro Fabbri acaba de publicar a través de Capital Intelectual un gran libro sobre la historia de la Copa Libertadores. Y lo comenta en Libros y Pelotas.
Por Alejandro Duchini
@aleduchini
“Me sorprendí con muchas historias, porque varias las desconocía. Creo que asomarme al origen del fútbol en Brasil, la existencia del racismo y la discriminación hasta bien entrado el siglo XX en ese país me asombró. La lucha por hacer popular al fútbol y sacarlo de las garras de las oligarquías locales fue muy fuerte. Después, hay historias que te conmueven en todos los países que han participado”, me dice el periodista Alejandro Fabbri en un intercambio de preguntas realizado a propósito de la reciente publicación de “El Nacimiento de una pasión continental”, el libro que acaba de publicar la editorial Capital Intelectual. Se trata de un exhaustivo trabajo de 400 páginas sobre los equipos participantes en la Copa Libertadores de América. Abundan datos deportivos y sociales, unos cuantos de ellos desconocidos. Y mucha historia. “Mi pasión por la historia del fútbol viene desde mi adolescencia. Siempre quise saber qué había pasado antes, quiénes eran los clubes, los cracks, cómo se jugaba, etc, etc. La historia me gustó siempre y sobrepasa largamente al fútbol, leo libros de historia, me gusta la política nacional y también la internacional. No es nada nuevo para mí”, agrega el periodista que lleva publicados varios títulos de esta temática, como los muy recomendables “Historias negras del fútbol argentino”, “Nuevas historias negras del fútbol argentino” y “El nacimiento de una pasión”, todos de la misma editorial.

“Pasión continental”, como se destaca en mayúsculas en la portada, permite ir más allá del mero dato deportivo y hasta invita a un viaje melancólico. “La melancolía es inevitable en cualquier trabajo que remita al pasado. Pero en el caso de la Copa Libertadores, siempre ha sido un torneo lejano para mí, ya que Platense nunca la ha jugado. Lo cubrí como periodista, pero sin un interés especial”, dice Fabbri. Pero también hay añoranza por otros tiempos que marcaron al autor, tal como refleja en la dedicatoria a su mamá –Nora- y a su hermano –Pablo-, pasajeros de un Chevrolet 46 que conducía su papá “por medio país”. Y agrega: “Aquella infancia imborrable”. Cuando refiere eso, el también conductor televisivo acota: “Mi padre influyó desde que me llevó a la cancha por primera vez a los 5/6 años. Fuimos juntos durante 15 años, por lo menos, a muchas canchas siguiendo a Platense. En la A y en la B. A mi viejo (fallecido a los 55 años en 1985) le dediqué mi primer libro y este último fue también para mi hermano y para mi madre. Los “viajes por el país” fueron algunas vacaciones que hicimos entre los cuatro, con aquel Chevrolet negro de 1946, grandote y confiable. Fuimos a Córdoba, a Paraná, a Rosario, a la Costa, eran viajes que hoy parecen más cortos, pero en aquellos años 60 tardaban mucho más. Fue un recuerdo, ni más ni menos que eso. Cariño y entrañable, claro”.Una particularidad que tiene este trabajo es que se trata a todos los equipos por igual; en sus páginas no hay grandes ni chicos. Tal vez esto se deba a que el autor es hincha de Platense. Sí hay, en cambio, una contraposición lógica entre lo mucho que ganaron algunos y lo poco que obtuvo la gran mayoría. Esto tiene que ver con los logros, algo que va más allá de cómo se cuente lo ocurrido alrededor de este trofeo que se ha convertido en el más codiciado del continente y uno de los más respetados en el mundo.

El nacimiento de una pasion continental

No es para minimizar el reconocimiento a quienes también ayudaron con la investigación periodística, algo que no siempre se destaca. En este caso, quedó en responsabilidad de Sebastián Nazziconi y Sebastián Fabbri. “Los dos Sebastianes me ayudaron en los libros anteriores y como ya tienen cierta práctica, también lo hicieron en este último. Nos dividimos los países (11 que han jugado la Copa) y cuando había problemas para conseguir info de algunos clubes, yo me encargaba de conseguirla por otro lado. Se trabajó mucho por internet, más allá de archivos propios y varios libros de otros países que tengo en mi casa”, explica Fabbri al hablar de cómo se hizo el trabajo.

Sobre el por qué la Libertadores como tema, cuenta: “Resolví hacer la historia de los clubes de la Copa porque me parece que no hay ningún libro sobre esto y valía la pena juntarlos a todos en una sola publicación. La experiencia del Nacimiento de una Pasión fue muy buena y la idea es vender este libro nuevo en toda Sudamérica. Le servirá a muchos periodistas y aficionados como referencia y como consulta”.

En la imagen de portada se ve a un Independiente en sus años de gloria, con el Chivo Pavoni admirando el trofeo desde el fondo de los tiempos. “Independiente es la tapa del libro porque es quién más copas Libertadores ganó. Encima, ganó todas las finales que jugó y ninguna fue por penales. Alguna vez, seguramente, regresará a los primeros planos”, opina Fabbri.

Es obvio que no se puede dejar de destacar los aportes coperos de los dos equipos considerados como los más grandes de Argentina. “Boca recién alcanzó categoría internacional continuada desde la llegada de Carlos Bianchi. Ha tenido grandes equipos, la necesaria mezcla de solidez, efectividad y suerte que necesita todo plantel exitoso. Hoy sigue siendo el mejor del país”. Y de River expresa: “Tuvo dos períodos. El primero abarcó los famosos 18 años sin ganar el torneo argentino y creo que eso lo condicionó seriamente para pensar en la Copa, ya que su gente quería ser campeón nacional. Salvo el papelón de Chile con Peñarol en 1966, recién se afianzó en los años 80, cuando ya había ganado muchos torneos seguidos. Igualmente, nunca ha tenido la fortaleza de Boca, Independiente o Estudiantes. No tengo más respuesta que esta”.

Al referir al sentimiento que genera la Libertadores a nivel continental, opina que “históricamente, la mayor pasión copera la han tenido los clubes argentinos y uruguayos. Los brasileños han ido entendiendo con el tiempo, porque les ha tocado convivir con mundiales que ganaban en serie. Hoy, no se puede despreciar el esfuerzo de colombianos y paraguayos, más allá de la Liga Universitaria y de algún cuadro chileno. El aporte mexicano es valioso, porque en general tienen buenos equipos y la gente se entusiasma con la competencia contra los sudamericanos”. Y continúa: “Sería bueno que además de los mexicanos, participen otros clubes latinoamericanos que deberían tener el mismo derecho. Incluso estadounidenses o canadienses, que se eliminen en una ronda previa, no sé. Está muy bien que equipos más humildes puedan jugarla. Le agrega riesgo, imprevisibilidad y atractivo por partidos que no estaban en los cálculos de nadie”.

Hay algo que no se puede soslayar en la Copa Libertadores: es la abundante violencia en partido que se tornan cada vez más ‘calientes’, sobre todo cuando se acerca el final del torneo y los equipos se juegan la continuidad. “La historia de las agresiones en la Copa, la violencia con los visitantes, la intolerancia con los jueces, han sido moneda corriente desde siempre. Quizá los peores momentos hayan sido entre 1965/75, con suspensiones, grescas increíbles y un desprecio por la tranquilidad muy llamativo. Por suerte, la TV en directo ayuda para frenar tanta desmesura”, opina el autor de un libro recomendado no sólo para futboleros acérrimos, sino también para aquellos que quieran conocer cómo evolucionaron algunos, cómo involucionaron otros. El fútbol y la vida, en definitiva.

En twitter:

@ale_fabbri
@librosypelotas

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