Panzeri, francotirador

Escrita por en Libros

La editorial española Capitán Swing reeditó el libro Dinámica de lo impensado. Lo hizo gracias al esfuerzo de un argentino: Sebastián Kohan Esquenazi, quien escribió un sentido texto para este portal.

Por Sebastián Kohan Esquenazi

Si uno escribe Dante Panzeri en la alerta de Google para recibir todas las noticias relacionadas encontrará en su casilla, al menos, diez noticias semanales. Todas relacionadas siempre con un partido de la última fecha de algún campeonato, donde el resultado no fue el esperado, donde ganó el más débil, por ejemplo, o sobre un partido donde un equipo dio vuelta el marcador en los últimos cinco minutos. Y las diez noticias utilizarán siempre “la dinámica de lo impensado” como frase comodín.

Dante Panzeri resulta ser –como dice Parrotino- el autor más citado y el menos leído. “La dinámica de lo impensado” como muletilla para explicar todo aquello para lo que no tenemos explicación, para lo que no tenemos palabras; todo aquello que no estaba en los planes. Al parecer, según las noticias que llegan con la alerta de Google, Panzeri hablaba sobre ese segundo en la vida cuando la pelota pega en el palo y no sabemos si va a ser palo-adentro o palo-afuera. Y, de alguna manera, eso es. Pero también es mucho más. Ese palo que marca la infinita línea entre el éxito y el fracaso, entre el triunfo y la derrota. Esa casualidad diminuta que determina el destino. Ese hecho que a cada instante deja la causalidad fuera de juego. El azar que prima, finalmente, sobre nuestro conocimiento y el dominio de la naturaleza. Esa fuerza inexplicable que tira por la borda nuestra prepotencia actual, moderna, tecnológica, científica y omnipotente. Sin embargo, lejos de pensar en esa línea delgada y casual entre el oro o la nada, Panzeri piensa, creo, quiero creer, en el valor de ese oro, en el valor de ese triunfo, en el triste y asumido afán por ganar, el afán por progresar, por ir hacia delante sin saber qué hay más allá.

Fútbol. Dinámica de lo impensado. PanzeriEl pensamiento panzeriano excede ampliamente el tiro al palo: cuestiona el triunfo en sí mismo y hace visible todo aquello que la necesidad del mismo produce. Sin embargo el afán de victoria no es monopolio del fútbol, la victoria ronda todos los ámbitos de la vida y determina los comportamientos. Dante Panzeri es recordado por la gran mayoría de los que a veces lo recuerdan –que no son muchos pero son suficientes– como un periodista liberal y gorila. Fue un francotirador frente a la institución, cualquiera que fuese, estuviera instituida o por instituir.

Desde la humilde e intrascendente opinión del cronista, el fútbol es para Dante el moribundo que nos hace hablar de otras cosas. Dice también que “aburrirse es besar la muerte”. Aunque de fútbol es de lo que habla, y esa es su gran virtud. No es un académico que retuerce su lenguaje hasta que lo entiendan unos pocos, no lo encripta en clave política, habla de cultura y sociedad siempre con un pie adentro de la cancha, sin dejar de imaginar un balón rodando en el pasto y la disputa por el mismo. ¿Cómo se libra esa disputa? Panzeri no piensa en abstracciones, como hacemos los sociólogos cuando, malpensando el deporte y su estudio, trasladamos mecánicamente a Durkheim y decimos que el fútbol es un dios donde las hinchadas, tribus urbanas, realizan sus rituales pseudopaganos, a causa de la marginación, siendo caldo de cultivo para más marginación. No. Panzeri habla de fútbol, no de sociología ni de historia. No hay academia ni abstracción que valga, hay futbolistas dentro de una cancha y relaciones de poder afuera. Son esas relaciones de poder, ese teje y maneje mediático y empresarial, las que se cuelan en el campo y cambian las reglas del juego. Son esas relaciones de poder las que determinan valores, idiosincrasias y comportamientos. Sin embargo, aunque durante su escritura y pensamiento Panzeri tuviera siempre un pie dentro de la cancha, para el cronista actual es cada vez más difícil pensar en fútbol cuando habla de Panzeri y en su lugar piensa, siempre y sin descanso, en la cotidiana dominación. Así, el cliché “la dinámica de lo impensado” se torna necesario para sortear los obstáculos que toda institución genera.

“No puede seducir lo que carece de alegría. El fútbol ha matado su alegría para dar paso a la afirmación de su ‘seriedad’ e importancia comercial. No puede sonreír quien está angustiado; no puede hacer sonreír a otros quien no está en estado de ánimo de sonreír, puesto que lo absorbe la angustia.”

Cada ser humano al despertarse, cada mañana de su vida, sale de su casa para sumergirse en una institución. La escuela, la fabrica, la empresa, la oficina, la cárcel, el psiquiátrico, la academia, el canal de televisión o… la cancha de fútbol. Reglas siempre reglas. Pocos las deciden y muchos las obedecen. Panzeri ve al hombre futbolista convertirse, día a día, en un ser dócil y triste, como cada uno de nosotros cada minuto de nuestra vida que pasamos sin poder hacer lo que nos gusta. Hacer aquello no da placer y nos da vida. El drama de la alienación. Tan fundamental y trillado es lo que acabo de decir, que optamos por no pensarlo más, nunca más. La realidad se torna insoportable si se piensa de esa forma, y así la pensaba Dante, incansable y gruñón francotirador.

“El fútbol será siempre antiguo. Porque no es ciencia que pueda enseñarse. Es imprevisto. Es improvisación. Tiene que ser improvisación. Aunque la palabra no guste a la ‘organización’, ni al ‘orden’… Lo que ocurre en la cancha lo organizan ‘las circunstancias’ y lo decide ‘el imprevisto’”.

Es recordado como un hombre honesto y también como un liberal, gorila y anticomunista. La crítica cultural aborrecida y ninguneada por los grandes movimientos de masas, por la entelequia de los pensamientos posibles. Un supuesto liberal que desde el periodismo deportivo disparó contra el culturismo y la “chantocracia”. Un supuesto gorila que disparó contra el derroche del Estado y contra el patrioterismo barato de los grandes triunfos y las intocables banderas.

Panzeri toca la fibra sensible de las creencias populares y burguesas. Ni la empresa ni el Estado son opciones si hay choreo. A cada frase hace explotar el pensamiento esencialista. El Estado no es ni bueno ni malo en sí mismo, no se legitima como concepto abstracto o ideal, simplemente cobra existencia como institución, sea dominante o libertaria, vertical u horizontal, popular o populista. Panzeri no se casó ideológicamente con nadie, lo que no debería significar necesariamente una falta de compromiso. Él tenía, dicen, una frase escrita en su escritorio que decía, “un periodista no puede tener amigos”. No omitía la crítica según quien fuera el destinatario. Se trataba de pensar, no de creer. Al final de su carrera decía, “yo no escribo donde quiero pero nunca escribo lo que no quiero”.

Detrás de todo esto, la cancha de fútbol deja de ser un espacio donde generar valores. El rectángulo verde donde se juega se torna serio y progresista.

“El fútbol… para ser serio tiene que ser juego. Y si es juego, es espontaneidad. Y si es espontaneidad, no se puede organizar”. El comportamiento dentro de una cancha de fútbol deviene normado. La disciplina se torna un valor y los valores se tornan obedientes, cual oficina, cual industria, cual periódico, cual casa de gobierno. La obediencia como pilar fundamental de la sociedad de clases. Todo eso se puede interpretar de un supuesto liberal, gorila y anticomunista.

El fútbol es para atorrantes y la disciplina, siempre carcelaria, siempre proselitista, nos obliga a ganar y portarnos bien. Cuarenta años después de Dante vemos diariamente un fútbol triste, repleto de futbolistas que carecen absolutamente de la capacidad de disfrutar, futbolistas que se tiran al piso fingiendo penal y pidiendo amarilla, ansiando ese triste uno a cero que les suba 0,3 puntos del promedio. Difícilmente tres pases seguidos. Fuera de la cancha escuchamos periodistas pidiendo cabezas, vemos dirigentes cambiando entrenadores semanalmente, hinchadas odiando a sus propios equipos. Esa disciplina, ese ordenamiento, ese cálculo, esos billetes, esos miedos, esos aprietes, son parte de eso que fue juego y ya no es. “Hay en el fútbol, una aguda embriaguez cultural comercial, que además de haber intentado organizar la espontaneidad ha instalado una masiva psicosis de la disciplina como factor preeminente a la propia capacidad humana para darle destino a una pelota de fútbol”.

Panzeri no detestaba, tanto como decía, a los Directores Técnicos, detestaba sí, la figura del DT predominante que decía hacer un “fútbol moderno”. Criticaba, no tanto al DT como a la modernidad que le daba vida y al progresismo que dotaba de formulas exitosas su discurso. “Al compás de la angustia que se incrementa en el ánimo viviente del hombre llamado ‘actual’, el futbolista paralelo a ese hombre angustiado ha ido ‘jugando’ de

menos en menos, para durar de más en más como rentado. El fútbol siguió siendo uno solo: bien o mal jugado”.

El DT como la alegoría o la caricatura de la prepotencia de las sociedades, de la supuesta capacidad de controlarlo todo. De la razón que nos libera de la superstición tornándose deidad absoluta. Panzeri es, desde el verde pasto, esa crítica a la modernidad que hoy despreciamos. Que hoy desechamos como pensamientos de otra época, donde otro mundo era posible. Hueso duro de roer, claro está, Panzeri aparece como un conservador, y puede ser. “Cuando el progreso es reaccionario la reacción es progresista”.

Finalmente, más allá del Dante que imagino, haya sido así o no, es un personaje que nos sirve para leer la historia argentina, para interrogarnos, hacernos dudar o fortaleceros en la idea, para dejar de creer o aferrarnos a lo mismo. Un tipo respetado por su honestidad y abandonado por lo mismo. Y así murió Dante, consecuente y un poco en soledad, 47 días antes del Mundial del 78, en el cual, de haber vivido, no habría gritado ningún gol.

Cuarenta y cinco años después de su aparición, volvemos a editar una de sus dos grandes obras: Fútbol. Dinámica de lo impensado.

(crédito foto: echeilus.blogspot.com.ar)

Compartir
Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Share on LinkedInPin on PinterestShare on TumblrShare on RedditDigg thisFlattr the authorShare on StumbleUponShare on VKShare on YummlyBuffer this pageEmail this to someonePrint this page