PABLO RAMOS, EL ESCRITOR DE EL GRÁFICO

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Por Alejandro Duchini

En el número de este mes de la revista El Gráfico, el autor de La ley de la ferocidad, entre otros libros geniales, es el protagonista de la habitual entrevista a gente de la literatura. A continuación, algunas de sus declaraciones que fueron publicadas bajo el título “A veces quiero matar a los que critican a Messi”.

“(De los boxeadores me gustaban) Muhammad Alí, Bonavena, Monzón y Gatica. Su película me marcó. Yo me hice fanático del boxeo en la casa de un amigo de mi papá, en Florencio Varela, viendo aquella pelea memorable en la que Víctor Galíndez le ganó por nocaut a Richie Kates (EE.UU.), en Johanesburgo (22 de mayo de 1976). Yo tendría 12 o 13 años. Fue una pelea increíble. La ví y me di cuenta de lo heroico que puede ser el boxeo. Su épica no existe en ningún otro deporte. Los boxeadores son gladiadores. La esencia es la violencia, pero también la técnica y la defensa. En cambio, en el fútbol o el básquet se matan, se quiebran, cuando su esencia no es la violencia. El boxeo es un deporte de caballeros que tiene unas determinadas reglas”.

Soy fanático de la Selección, a la que prefiero antes que a Independiente, Racing o Arsenal. Tengo un vínculo muy fuerte con el fútbol. Me crié con Julio Grondona y su hijo, Julito, que tiene un gran corazón. En cuanto a Julio, te hablo de un tipo con el que todos los que paraban en la esquina terminaron trabajando en el club. Como mi hermano, Gabito. Don Julio lo llamaba desde Suiza para ver cómo estaba. En ese barrio sentíamos que donde no llegaba el Estado, llegaba un padrino. Don Julio es eso. Mi hermano y yo pudimos arreglar la casa de mi vieja comprando los materiales en el corralón de él. Te cuento una. Le quedamos debiendo una guita; ponéle unos 15 mil pesos de ahora. Cuando la juntamos, le dije a mi hermano que le vaya a pagar. Yo estaba haciendo el guión de El origen de la tristeza, preparando el trailer y esas cosas. También hice el de Historia de un clan, con el que me fue bien. Escribir me resulta fácil. Es lo único que me resulta fácil. Gabriel va al corralón y la secretaria le dice que Don Julio quería hablar con él. Lo llaman de ahí mismo y le pide que le haga unos arreglos en la casa. Mi hermano le arreglaba todo en la casa de Puerto Madero. Pero en esa llamada le pregunta: “¿Tu vieja tiene plasma para ver la Copa América?” Era en 2011, la que ganó Uruguay. “No”, le contesta. “No pagues nada. Con esa plata comprále un plasma. (…) Me llama mi hermano, me cuenta y le digo que sí, que compremos un plasma. Pasan unos meses y me llama mamá y me dice que tuvo una visita rara. “Vino Don julio, con el auto de la AFA”, me cuenta. Y también me dice que le tocó timbre, le pidió de pasar y se quedó con ella a tomar unos mates. En un momento le comenta “¡qué linda tele!”. “Me la regalaron los chicos”, le contestó, sin saber lo que había pasado. ¡Es un fenómeno! Fue a ver si cumplimos. Tuvo ese detalle de ir, no por mi mamá sino por nosotros, para ver si íbamos derecho o no.

“Lo extraño a Don Julio. El fútbol argentino le debe a Grondona que Messi juegue en nuestra Selección. ¡Porque ya iba a jugar para España! Don Julio inventó un amistoso para evitarlo. Ningún periodista veía eso”.

“Quiero matar a quienes critican a Messi. ¡Ganó todo! ¡Sólo le falta ser Balón de oro de Marte! ¿Qué le falta? Yo juego bien a la pelota, por eso entiendo. Pero otros critican desde cierta comodidad. La misma comodidad que tienen los que critican la literatura. Desde ahí es sencillo, cuando todo ya pasó. Los que no tienen huevos en la Selección son el Kun Agüero, Di María. Se lesionaron siempre. Messi le puso todo. No es del estilo Maradona, que juega hasta con el tobillo hinchado. ¿Qué culpa tiene Messi si Higuain no la mete en la final? Mete 40 así todo el año y en la Selección, no. ¿Te gustaría ver a Messi del otro lado, con el 10 de la camiseta contraria? No es Maradona. Es Messi. Pero como es Messi tiene para dos mundiales más. Y entero. El mejor Messi está por venir. El que no corra tanto. Porque ahora está cambiando la manera de jugar.

“Diego y Romario son lo más grande que vi en la cancha. Magos, magos, magos. Messi es el jugador perfecto. Filoso. Tiene la pelota entre ceja y ceja, como los perros que corren las gomas de los autos. Es una especie de autista de la pelotita. Siempre ve la pelotita. Es la Play Station. Diego, en cambio, es poesía. ¿Pero qué pasa? No se lo soporta más. Todos los días conventillos. Que no reconoce a los hijos, o cosas así. Otros que me gustan son Riquelme, Iniesta y Bochini”.

“¡Yo vi la gran época de Bochini! Con Balbuena, Bertoni, Larrosa, el Negro Galván, un cinco que la tenía re-clara, que sabía ver el fútbol. Los amaba. Larrosa jugaba 6 puntos todo el torneo. No pasaba de eso, pero tampoco bajaba a 4. También vi a Villaverde, Olguín bajando la pelota de pecho en el área chica. Fui testigo de la mejor época de Alzamendi, pegado a la raya. Estuve en Córdoba en la hazaña del Rojo contra Talleres”.

 

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