PABLO ALABARCES: ROCK, FÚTBOL Y AGUANTE

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El sociólogo, uno de los más prestigiosos del país, es uno de los entrevistados en el libro La Palabra Hecha Pelota (Galerna), donde refiere a diversas temática de su especialidad en vinculación con el fútbol. A continuación, la parte en la que charlamos sobre rock nacional, barras, hinchas y “aguante”.

Por Alejandro Duchini @aleduchini

-Estabas trabajando en otro aspecto de la cultura popular, que era el rock. Incluso escribiste libros al respecto. ¿Cómo se cruzan el rock y el fútbol en tus estudios?

-Es una historia compleja. Porque hasta la llegada de la democracia los estudios de cultura popular se hacían en clave peronista, a través de los grandes intelectuales peronistas, como Aníbal Ford, Jorge Rivera y Eduardo Romano. Lo que les preocupa a ellos, hasta el año 85, aproximadamente, es en realidad la cultura de masas: el radioteatro, la radio en general, el periodismo, la gauchesca, la poesía popular oral, algo del cine; de la música popular, el tango. El rock no les interesa. Quien aparece entre el 83 y el 85, en otra serie, porque no era peronista, es el sociólogo Pablo Vila, que inventa los estudios de sociología sobre música popular en Argentina. Se empieza a estudiar al rock nacional con la llegada de la democracia. Pero igual hay mucha otra música popular a la que nadie le da bolilla: hay que esperar veinte años para que se trabaje en la cumbia, en el folclore. Pero sigue sin prestársele atención al deporte. En los 90 empiezan las investigaciones sobre fútbol: las hacemos, en paralelo, Julio Frydenberg y yo. Nos conocimos recién en el 95 o 96 y en el 98 sacamos el libro Deportes y Ciencias Sociales. Ya desde el 2000 aparece toda una generación nueva de gente que empieza a estudiar al deporte y comienzan a tener circulación los trabajos de Archetti. De hecho, sus primeros trabajos se publican en 2001. Muy tarde. Entre otras, se publican en la revista Punto de Vista, de Beatriz Sarlo.

tapa la palabra hecha pelota-¿La cultura del aguante pasa del rock al fútbol o al revés?

-No está claro dónde empieza. Está claro, sí, que hoy se encuentra en ambos campos. No sólo en el del rock, sino en todo el campo de la música popular. Aparece en la cumbia y en el concierto de rock. No me animaría a decir que surgió en el rock y pasó al fútbol, sino más bien que pasó del fútbol al rock. Lo claro es que a finales de los 80, comienzos de los 90, rock y fútbol iban por carriles separados. Inclusive en el 81, cuando viene Queen a la Argentina, Maradona sube al escenario y eso, entonces, dio mucho de qué hablar. Era algo por demás sorpresivo. Maradona es como el puente. Es una especie de primer rockero futbolista, el primer ídolo futbolístico que tiene el rock. Ahí empiezan lazos comunicantes muy fuertes. Por más que el fútbol tomaba canciones de rock, el rock no podía futbolizarse. Había salvedades: Spinetta tocaba con una camiseta de la Selección o de River, por ejemplo, pero no se sabía de qué club eran hinchas los rockeros. Después todos se vuelven maradonianos. En el Mundial del 94 se produce aquella visita a la concentración argentina de Fito Páez y Andrés Calamaro para cantar con Maradona. Y ya se trata de un circuito aceptado. En el 95 recuerdo haber publicado una nota breve en una revista de la facultad afirmando que había una confluencia en el sentido de que los nuevos públicos eran más futboleros y rockeros. Sin embargo, creo que falta aún hacer un trabajo más minucioso sobre el tema.

-¿Cuáles son las bandas que mejor reflejan ese pasaje fútbol-rock? ¿Los Violadores? ¿Los Redonditos de Ricota? ¿Otra?

-Ambos grupos son contemporáneos. Los dos surgen durante la dictadura. Y en los 90 aparece la reivindicación de Maradona, que cumplía con todos los requisitos: “irreverente”, “drogón”; y la condena moral del uso de la droga en el rock no iba. “Le hizo un gol a los ingleses con el fucking meñique y encima es bostero”, dijo Juanse, con onda de que era el rockero perfecto. Como te decía, Maradona fue el gran puente en todo esto. Poco antes, en los finales de los 80, la sociedad argentina estaba cambiando a los santos piques. En eso, cambiaban también los públicos. Creo que entre mediados de los 80 y comienzos de los 90 hay un cambio de público en un sentido más rico. El fútbol tiene un público más rico, ya no es un fenómeno de clases medias y populares sino también de clases altas. Los más jóvenes son más rockeros en ese cambio generacional. Eso permite una transferencia más fuerte. En los 80 también empieza a crecer la cumbia, lo que se verá recién unos años más tarde. Hoy eso se refleja en lo que escuchan los futbolistas que vienen de orígenes más populares, en las canciones de las canchas.

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