LOS PUMAS, EL COMIENZO DE SU HISTORIA

Escrita por en Destacadas, Libros

Si toda leyenda tiene un comienzo, la de Los Pumas cuenta, además, con un libro. El rugido – Sudáfrica 1965, el nacimiento de Los Pumas, del periodista especializado en rugby Jorge Búsico, narra con detalles lo que sucedió antes, durante y después de la gira de 16 partidos que ese equipo nacional realizó por Sudáfrica. De ellos, el más importante fue el del 19 de junio, cuando los argentinos vencieron a los Junior Springboks por 11 a 6 en Ellis Park, Johannesburgo. “Uno de los episodios más trascendentales en la historia del deporte argentino”, se lee en la contratapa de la elegante edición de Club House. Se destaca, además, la investigación documental de Oscar Barnade y Víctor Raffo y la producción periodística de Sergio Renna.

rugido 3El libro fue publicado a 50 años de aquel viaje que se hizo a pulmón pero con un enorme profesionalismo. Búsico presenta un trabajo muy bien logrado, apto tanto para seguidores del rugby como para quienes apenas conocen de la actividad. Hurga en detalles periodísticos, vuelca en sus 250 páginas testimonios de los protagonistas y cuenta quiénes fueron los dirigentes que gestaron este emprendimiento. Hay síntesis de cada partido y en el final el autor cuenta qué fue de la vida de cada integrante de aquel plantel.

“Trabajar en este libro fue como trasladarme a esa época. Tratar de retratarla con lo que pasaba en el país y en el mundo. Porque el libro empieza en 1959, que es cuando se empezó a gestar la gira”, le dice Jorge Búsico a Libros y Pelotas, que en esos tiempos, recuerda, era un niño, ya que había nacido en 1958.

El rugby del que se habla estaba compuesto por jugadores que para emprender semejante viaje debían recurrir a ahorros, juntar peso por peso y hasta pedirse días de trabajo. No todos lo consiguieron, como se lee. Por eso alguno tuvo que bajarse más allá de su importante presencia en el plantel que hizo historia cuando logró triunfos que marcaron, en verdad, un hito.

rugido 2No faltan las fotografías de época ni los detalles festivos de la gira ni los titulares de diarios y revistas, como El Gráfico, Clarín o La Nación. Todo esto recordando qué ocurría a nivel social en ese país en el que el ministro Álvaro Alzogaray decía que “hay que pasar el invierno” mientras el dólar se disparaba y la visita a Sudáfrica se hacía cada vez más cuesta arriba. También se describe el apartheid. Es durísimo leer que a los jugadores argentinos se les pedía que no fueran tan simpáticos con la gente de color. En otro párrafo se recuerda a un blanco que pide, en una salida de caza, que se dispare a todo lo que se mueva, sin importarle que se trate de un chico negro.

Los Pumas llenaron estadios, fueron admirados y se convirtieron en héroes, allá al jugar y acá al regresar. Ni ellos podían creer que multitudes coparan escenarios deportivos para verlos “alcanzar la mayoría de edad en el rugby mundial”, como escribió en el diario Cape Times el periodista Maxwell Price. El título de esa nota: “Los Pumas destrozaron la cuna del rugby sudafricano”.

rugido 4Para su autor, “es un libro que intenta rescatar una historia muy importante del deporte argentino, que va más allá del rugby. Porque además fue una historia atípica para ese momento. Dos meses de gira por un país, jugando 16 partidos, no era nada normal”.

Tal vez el espíritu de El rugido se resuma en estos dos párrafos: “Al bajar del avión y rumbo a una conferencia de prensa que se iba a dar en el mismo aeropuerto, sucedió lo que cambió la historia antes de empezar a jugar. El desvelo de los periodistas sudafricanos pasaba por averiguar cuál era el animal que llevaba el escudo de la UAR que portaban los argentinos. El yaguareté, un felino carnívoro propio del Norte argentino y en vías de extinción en el siglo XXI, era desconocido por los sudafricanos. Nunca lo habían escuchado nombrar, y pronunciarlo resultaba casi imposible. Una versión, la más conocida, indica que uno de los periodistas preguntó de qué se trataba en esa conferencia de prensa y al respondérsele ‘yaguareté’, contestó con “No, this is a puma’. Otra anécdota la cuenta Agustín Silveyra: ‘Veníamos caminando tras bajar del avión y un periodista se me acerca a preguntarme por el yaguareté. Como yo no hablaba muy bien inglés, le dije que era un puma’. El periodista en cuestión fue Carl Köhler, quien consideró que los argentinos debían tener un apodo, como los All Blacks, los Wallabies y los mismos Springboks. Como yaguareté le resultaba imposible de pronunciar y de entender, los denominó The Pumas. ‘Poemas’, en afrikáner. Nadie tomó conciencia ese día ni después de lo que estaba sucediendo. Hasta se discutió en la dirigencia si se aceptaba el nombre de Pumas. ‘Nos dimos cuenta de que éramos Pumas cuando volvimos a la Argentina”, acuerda Handley. Sí, Pumas”.

Consultado acerca de qué significó ese viaje para nuestro rugby, Búsico opina que “fue clave. Sin esa gira quizá no hubiesen existido Los Pumas y la inserción se hubiese dado mucho después. Fue fundacional esa gira”.

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