LOS DUEÑOS DEL FÚTBOL DEL INTERIOR

Escrita por en Destacadas, Libros

Por Alejandro Duchini.

Si un libro es prologado por Gustavo Veiga -uno de los periodistas mejor informados, por lejos, en el ámbito del deporte y la política- el lector debe saber que el contenido bien valdrá leerlo. Los dueños del fútbol del interior (editado por Librofutbol.com), de Santiago Menichelli, no es la excepción. Se trata del gran trabajo de un periodista joven (nació en 1991) que, si sigue en esta línea, tendrá un gran futuro en la profesión. En casi 200 páginas desmenuza casos concretos en los que el fútbol es utilizado por políticos y empresarios. Lo hace sin vueltas. Sabe cómo contarlo. Durante la lectura se entenderá que el objetivo de los protagonistas de estas historias es posicionarse socialmente o evadir impuestos. El costo es lo de menos.

Menichelli recorre el país con ejemplos concretos. Arranca en La Plata, donde la vista gorda de funcionarios y dirigentes provoca impotencia. Después está el caso del sindicato de los camioneros. Es un todo vale en el que no se respetan los reglamentos con tal de que tal o cual equipo juegue en determinado torneo y avance casi sin concesiones en las distintas metas deportivas. Un lector desinformado pensará que el buen nivel de un conjunto se debe a su rendimiento. Este trabajo demuestra que en los escritorios se juega tanto como en la cancha. Menichelli llega al sur, no tiene empacho en mencionar a Néstor Kirchner ni a Lázaro Báez. De paso nos pone al tanto de otros apellidos tal vez desconocidos, pero necesarios para que funcione el engranaje disfrazado de pasión futbolera.

duenos_interior2Hay dos historias que, particularmente, me atraparon, sin desmerecer las otras. Una es la de la megaminería en Andalgalá, Catamarca; la otra es la de Arroyo Seco (Santa Fe), con narcotráfico, fiestas y otros lujos.

Aunque se trate de hechos conocidos para aquellos que siguen “el otro lado” del fútbol, no está de más entrar en sus detalles. Eso es lo que se rescata de Los dueños del fútbol: la posibilidad de entender por qué pasa o pasó tal o cual cosa con determinado tema.

Lo de Real Arroyo Seco, titulado El imperio blanco, es el ejemplo de la impunidad. Un club que crece en medio de la nada. Que se presenta en sociedad con una celebración al estilo de los pueblos de las historias de Gabriel García Márquez. Aparecen apellidos de renombre en nuestro fútbol, jugadores que la rompen, dinero fácil, deudas, despidos, renuncias, caídas en desgracias, drogas y cárcel. Es un hecho que en su momento ocupó páginas en los diarios. El libro permite no sólo recordar sino también entender mejor.

Rehenes de la actividad minera, como se titula el capítulo que trata lo de Andalgalá, es una historia que provoca impotencia. Un pueblo sometido a la promesa del progreso. Un pueblo que se divide entre quienes apoyan un prometido paraíso y quienes no quieren que dañen su lugar. Típico: aparecen las fuerzas de seguridad para apoyar a los poderosos, hay violencia e impunidad. Tal vez esta sea la parte del libro que mejor refleje lo que sucede en el interior del país. Menichelli nos ejemplifica por qué es un error mirar sólo lo hacia Buenos Aires. Para eso también sirve este libro.

Por eso destaco lo que dice Veiga en el prólogo: “El periodismo deportivo no es sólo el conocimiento de un reglamento para entender el juego (…) Es y siempre debería ser -como el periodismo todo-, apego por la descripción de los hechos, no sin antes investigarlos, profundizarlos y analizarlos. Es, además, ubicar estos hechos y sus protagonistas en su contexto”. Y después: “Los dueños del fútbol del interior recorre el camino más largo para entender de qué se trata hoy hacer periodismo deportivo”.

Dejo para el final la pregunta con la que el autor inicia el epílogo: “¿Estamos dispuestos a pagar cualquier precio por seguir jugando al fútbol federado?”. La respuesta, amigo mío, está flotando en el viento.

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