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Escrita por en Libros, Notas

“Quizás sea la clave de la felicidad: tener la cabeza fresca, no vivir con el ancla de los recuerdos atada al cuello”. Eso piensa Cali (Carlos Liserra, en realidad), el protagonista de New Pompey, una novela de vieja data escrita por Horacio Convertini pero que recién ahora, por fin, se publica en Argentina a través de la editorial Del Nuevo Extremo.

IMG_20150806_192337688Fanático de San Lorenzo, Convertini es uno de los mejores escritores del género policial. En sus historias abundan el barrio, la amistad y nunca falta el fútbol. En este caso se agregan las figuras paternas. Una madre que llora la desgracia de tener un hijo homosexual y un padre que lamenta que Carlos no sea tan macho como él, que noqueaba a todos en un barrio de Pompeya pintado con melancolía tanguera. Pero también está el futuro, en manos de unos políticos que planean hacer con la zona un New Pompey. Que también podría llamarse Pompeya Hollywood, como se hizo con Palermo y se amagó con otras zonas de Buenos Aires.

Convertini ambienta los hechos en 2001. Cali acaba de romper con José y su madre termina de morirse, sola, en un hospital público. El país se cae a pedazos. A él no se le ocurre nada mejor que regresar a la casa de la infancia, donde hay encierro y olor a encierro y las estufas a gas parecen más peligrosas que lo que pasa por su alma. Todo transcurre en una noche llena de recuerdos de la infancia y de la adolescencia. Frustraciones, arrepentimientos y dolor. El autor retrata los sentimientos de Cali con una calidad que logra transportar al lector al centro de la historia. Un viejo amigo aparece para visitarlo y ofrecerle salvarse mediante el robo a un club del barrio. Hay trescientos mil pesos a dividir entre tres, porque el Ruso también se suma al plan. Cali no cree en nada ni nadie pero se embarca en la aventura. No tiene qué perder. A segundos de salir de la casa, explota. Llora por su madre muerta. Por el rencor guardado, por la derrota amorosa y tal vez por el amigo que volvió. Ese mismo amigo que, al igual que sus padres, nunca aceptó su homosexualidad y por eso lo llevó a debutar con Reina, la puta deseada por los concurrentes de un cabarute de los bajos fondos pero entregada sólo a unos elegidos.

Con la lectura de New Pompey uno visualizará cómo la vida da vueltas. Viene, se va, viene. Que los rompecabezas a veces se arman mientras nos convertimos en meros testigos. Así que ahí estará Reina. Se cerrará el círculo con su ex, José, que terminará su viejo proyecto en el ahora solitario departamento de Recoleta que compartía con Cali. El Chino Reilly también podrá reivindicarse. A su manera, que de todos modos no es poco.

El refuerzo, La soledad del mal y El último milagro son otras novelas de Convertini que leí. Todas son buenísimas. Cada una con un estilo directo que permite leer y dejarse llevar por lo que sucede. Leyéndo a este también gran periodista, uno corre el riesgo de convertirse “en hincha” de sus personajes. No falta el fútbol. Siempre relacionado con su San Lorenzo querido. El Chino Reilly “se quita la campera de nailon. Abajo tiene puesto el buzo descolorido de San Lorenzo”. Cuando piensa en la pelota, Cali recuerda a “¡Buttice!” y se imagina “sacando un tiro de gol en los arcos del Viejo Gasómetro”. Al acordarse de Aureliano pensará en que “era hincha de San Lorenzo y en la puerta tenía pegado un póster de la revista El Gráfico con el gol de Fischer en la final del Metro 68”. Habrá menciones a Maradona, Pelé y al “edificio donde se tiró Suñé”, aludiendo a su intento de suicidio pocos después de abandonar el profesionalismo, en los años 80. Apelará a la metáfora futbolera al escribir: “Quiere contagiarme su esperanza invicta. Perdemos cinco a cero, faltan dos minutos, pero todavía podemos dar vuelta el resultado. Tiene lo que a mí me falta: la confianza de los héroes y de los locos”.

Autor también de novelas infanto-juveniles y merecedor de varios premios y muy querido por sus colegas periodistas y escritores, New Pompey se presentará el jueves 20 de agosto a las 19.30 en la Librería Hernández, en Corrientes 1436, con la presencia de otro gran escritor, Pablo Ramos, a quien ya hemos destacado en esta nota y también acá.

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