JUGARÁS EN PRIMERA

Escrita por en Libros

Por Alejandro Duchini

 

¿Cuál habrá sido el primer partido al que me llevó mi papá a ver en la cancha? ¿Justo a qué edad? ¿Cómo saberlo ahora que pasaron casi 40 años de aquellos, mis tiempos iniciales en el fútbol? Me pregunto eso al empezar a leer “Jugarás en Primera”, la historia tan personal que Mariano Manzanel volvió libro. No sé si recuerda aquella tarde con exactitud o si armó el rompecabezas con ficciones y deseos, pero lo cuenta con tantos detalles que parece que no olvidó nada. Así, Manzanel mete a los lectores, sobre todo si son futboleros, en un mundo que se repite en casi todas las infancias: el choripan como acto de iniciación futbolera, la Coca caliente, cara y rebajada, la emoción del padre ante la confirmada herencia de los colores y la resignación cuando ese mismo chico piensa en cualquier cosa menos en el partido, que ni mira. Supongo que así nos pasa a todos.

Manzanel recuerda su vida como futbolista frustrado. Él mismo estuvo a una jugada -literalmente- de debutar en la Primera de Lanús. Un gol contrario hizo que, parado en la línea de cal y a punto de entrar, el técnico resolviera poner a otro jugador para ir a buscar el empate. Al domingo siguiente tendría revancha. Pero en el medio, en un partido de Reserva, le pegaron una patada, fue al quirófano y descubrieron que no podría jugar más en el fútbol competitivo. Eso también lo cuenta en “Jugarás en Primera”.

La historia no es sólo la del propio Manzanel (Sebastián, el protagonista), un apasionado futbolero que describe su crecimiento ligado a la pelota. Al mismo tiempo habla de Bocha, su padre, otro futbolista que se quedó con las ganas de ser jugador, alguien que -como dice el autor- “mira la cancha, que es su propio cielo frustrado”. ¿Será un homenaje al hombre que lo hizo Granate?

En el medio hay la vida de una familia de clase media, laburante. Las peleas constantes con una hermana que termina por volverse su aliada en los momentos difíciles, la escuela, la barra de amigos y los descubrimientos. Y sobre todo ese uppercut a la mandíbula que es la muerte de la madre. Una cáncer, escribe Manzanel, que la fulminó en pocos días. Las páginas en las que habla de aquellos tiempos son durísimas, pero muy bien logradas. Cualquiera que haya pasado por algo así se podrá sentir identificado: “Cuando abre la puerta y entran los tres juntos por primera vez después de lo de Silvia, se enfrentan al silencio y al vacío que domina la casa. La tele apagada. Alguna luz prendida y el sonido único de la pava que acaba de poner Bocha en una de las hornallas. Alejandra se sienta en una de las sillas de la cocina y sobre la mesa acomoda la tarea pendiente que se trajo del trabajo y tiene que adelantar”. Y también: “Siente una profunda tristeza. Entonces abre la puerta y vuelve a la cocina con su padre, su hermana y ese silencio ensordecedor”.

Hay quienes encasillan a “Jugarás en Primera” como libro futbolero. Yo creo que no es así. Coincido con Eduardo Sacheri, quien en el prólogo escribe: “Y aunque no vayamos a ninguna cancha, una lectura placentera y profunda que nos habla de la historia de una vida. Como debe hacer toda buena novela”.

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