Hasta siempre Juan

Escrita por en Columnistas

El temple y las virtudes quedaron dando vueltas y vueltas frente al micrófono. Como perdidos. Como nostálgicos. Sin entender por qué te fuiste, querido Beto.

El sonido se hizo silencio cuando la noticia de tu partida inundó los medios, y el respeto de tus fieles se aferró a la calidez de tu mágica voz.

La sensatez pura, inteligente y optimista que te inundó ya siente una profunda soledad. El silencio se tornó atroz y el eter se confundió en una espesa oscuridad.

Las lágrimas, las lagrimas querido Beto, llevaron a los argentinos a recordarse a sí mismos en los momentos que les regalaste felicidad.

Las gracias y los lamentos no caben en el pecho de tus alumnos de la radio y la TV, del relato, de las canciones de tus bandas -porque fueron tuyas-, de la vida.

Y nada puedo decirte, sentido maestro, más que gracias. Gracias por darme una de las mayores chances de mi vida: compartir la pantalla de la TV Pública con vos.

Gracias por preguntarme como andaba una mañana y quedarte a escuchar mis lamentos de provinciano recién llegado a la Capital sin nada en las manos más que una profunda vocación periodística y ganas de caminar el mundo.

Jamás olvidaré de tus palabras en aquel camarín, Juan Alberto: “Esto recién comienza, chaqueño. Salí a comerte el estudio. Todo depende de vos”.

Ahora estás en el espacio. Ahora compartís con Harrison y Lennon. Ahora y siempre estás entre nosotros para no volver a irte jamás.

Gracias Juan Alberto Badía, ¡simplemente gracias! Hasta siempre.

Javier Alvarez, periodista

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