FRANCESCOLI, EMOTIVO CON CAVENAGHI

Escrita por en Libros

Editorial Atlántida acaba de publicar el libro Cavegol – mi vida con River, ideal para fanáticos tanto del delantero como del equipo, ya que tiene -nada menos- una presentación del ídolo uruguayo. A continuación, ese texto completo.

Por Enzo Francescoli

Un día, el hombre que estaba cómodo en su casa de Porto Alegre en Brasil, instalado con su familia, decidió dejar todo y volver a ponerse la camiseta de River en el momento más duro y complicado en la historia del club. Lo hizo por su cariño hacia esa camiseta y también por nosotros, los hinchas que estábamos destrozados por haber perdido la categoría. Y sus ganas de volver para poner a River de pie, nos robó la primer sonrisa y nos contagió optimismo a todos los que decidimos alentar a estos gladiadores que jugaron el torneo más difícil en más de cien años de historia. Y reventamos las boleterías, llenamos estadios y salimos campeones. Pero Fernando, el chico de O’Brien que nació en River, se tuvo que ir por la puerta de atrás…

cavegol - mi vida con RiverPor eso el 2 de enero de 2014, cuando yo era manager del club y Cavenaghi decidió volver, le dije: “Fernando, hoy estás ante una oportunidad única. Vas a pasar de ser un gran jugador, a ser un ídolo”. Como jugador, imaginaba todo lo que pasaba por su cabeza. La euforia, la emoción, las frustraciones… Fernando había vuelto nuevamente al club de sus amores. ¡Nada podía compararse a ese momento! Por todo el esfuerzo que había realizado, el reconocimiento lo tenía más que merecido.

Por este motivo, prologar este libro es para mí una alegría, un honor. Fue un placer reencontrarlo, ya en mi condición de manager, y poder transmitirle mi reconocimiento, además de mi experiencia personal como jugador.

Después su garra, su lucha, y su sacrificio lo iban a colocar en lo más alto de la historia de River. Primero consiguiendo el torneo local con Ramón Díaz, y después la Copa Sudamericana y la Libertadores con Marcelo Gallardo.

A veces nos preguntamos qué hace de un jugador un ídolo. ¿Alcanza la destreza deportiva, el carisma, los goles? Yo creo que no. Muchos tienen todo eso… y no se les da. La historia del fútbol está llena de injusticias. Hace falta todo eso, pero también, estar tocado por un guiño del destino. Algo así como estar en el momento justo en el lugar indicado. Fernando, un tipo sencillo, gentil, talentoso, tuvo esa fortuna. Y la aprovechó al máximo, entregando todo lo que tenía para dar al grupo, y a hasta el último de los hinchas, una alegría que no se le borrará a él ni a nadie. El mote de ídolo lo tiene bien ganado.

Y todavía le quiero confesar algo más, referido a lo que va a vivir desde en adelante. Fernando, ser ídolo de River es algo que se disfruta mucho más con el paso del tiempo. Es algo que yo mismo estoy viviendo. El enorme cariño de la gente. Una sensación única e intransferible, que te acompañará toda la vida.

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