EL LADO FUTBOLERO DE ZAMBAYONNY

Escrita por en Notas

Cantante y escritor, acaba de publicar un libro de relatos futboleros titulado La suerte del campeón. Lo recomiendo. Lo que sigue es parte de lo que me dijo para la entrevista de la revista El Gráfico, publicada en el número de este mes.

Por Alejandro Duchini

@aleduchini

El escritor y cantante Zambayonny -Diego Perdomo, su nombre- se toma al fútbol en serio. Pero eso no le impide reírse ni hacer reír sobre el tema. Su último libro, “La suerte del campeón”, sirve como ejemplo. Cada capítulo provoca una sonrisa cómplice. Lo mismo se repite durante esta charla de café, en la que gambetea a la solemnidad para burlarse del número cuatro, criticar a los arqueros que hacen goles y lamentar la suerte de aquellos que no quieren dejar el fútbol, aún cuando éste los dejó a ellos. Hace la extremaunción para los wines, recuerda el tremendo frío de Bahía en la cancha sólo para ver un partido de Olimpo que, a priori, no significaba gran cosa. Pero la vida, y el fútbol -que es parte de la vida-, dan sorpresas: aquella tarde también de lluvia terminó con un gol que nunca olvidará. De ahí, los abrazos, la figura paterna, las cábalas y las locuras que sólo los que saben del tema pueden entender. Algunos, como él, hasta se animan a explicar de qué hablamos cuando hablamos de la pelota.

-¿Cuál es tu primer recuerdo de fútbol?

-Mirar algún partido por televisión, con la tele en blanco y negro, junto a mi viejo. Tendría cuatro años, más o menos; allá por el 76 o 77. Después recuerdo el Mundial. Siempre hay una radio prendida los domingos, en Bahía Blanca. Escuchaba las previas desde las 2 de la tarde por Nacional, en A.M. Los partidos empezaban todos juntos a las 4. Después me enganchaba con las notas post-partidos. Para mi los domingos nunca fueron tristes. Me encantan. Hoy es lo mismo pero con la tele en vez de la radio.

-Hay un cuento en “La suerte del campeón”, tu nuevo libro, en el que hablás de los que se deprimen los domingos.

Entiendo que genere depresión a quienes no les gusta el fútbol. Porque lo de la radio es un sonido casi espantoso. Encima escuchar a un tipo que habla rápido, que lee publicidades a gran velocidad y no deja de mencionar apellidos desconocidos para el que no sabe… si no entendés nada de fútbol eso es una locura, claro. No es mi caso. Porque no me molesta ni ese ruido de la estática que parece una radio mal sintonizada. De hecho, en Bahía la señal va y viene y a veces no se escucha nada. Yo dejé de escuchar la radio cuando no coincidió más el audio con la imagen de los canales.

-¿Pasar tu infancia en Bahía Blanca te obligó a ser de Olimpo?

-No. Tampoco sé por qué lo elegí, ya que no es el único equipo de la zona. Sí es el único que compite en los torneos importantes. Tal vez se deba a que mi viejo y sus amigos eran hinchas o a que jugué en sus inferiores.

-¿De qué jugabas?

-De wing derecho. Hay un capítulo del libro dedicado a los wines. Cuando era pibe no teníamos tanto compromiso con la marca. Del 10 para adelante, no se marcaba. Después esa posición comenzó a desaparecer.

-Hay un texto, “7 y 11”, en el que que referís con cierta melancolía a la desaparición de esa posición.

-Es muy melancólico, si. Cuando digo que juego de wing derecho me dicen que soy viejo. Es una ubicación que ya no existe. Ahora tienen que bajar hasta el área.

-Como contrapartida, te burlás del número 4.

-!Hasta el dibujo de la tapa le damos a ese puesto! Es el único jugador que no se compra, porque se arma en las inferiores. Es un poco en broma, pero es el puesto del peor jugador. Ni siquiera es zurdo el que juega de 4, condición que da alguna ventaja para otra posición. También hablo de los arqueros.

-¿Así que no te gusta que pateen penales?

Si el mejor jugador que tiene un equipo para patear penales es el arquero… ese equipo está frito. Si tu arquero le pega mejor que tu 9 o tu 10, se demuestra que está mal armado el plantel. Cada vez que veo a un arquero ir a patear un penal, deseo que lo erre.

-¿Si tenés a Chilavert?

-No lo pongo a patear penales. Por más que sea un caso puntual. En aquel Vélez estaban (Omar) Asad, (Roberto) Trotta. !Cada uno para patear! Me encanta, sin embargo, cuando hay personajes fuertes, que hacen declaraciones explosivas. Esos caudillos terribles. Ahora no hay muchos. Los prefiero antes que a esos futbolistas que no dicen que no miran partidos. Me gustaba un (José Luis) Chilavert como personaje. Era casi literario. Claro que me hubiera encantado que jugara en los 90 en Olimpo.

EL FÚTBOL EN PALABRAS

-¿Por qué un libro sobre fútbol?

-Porque sabía que podía ser bueno o malo, pero seguro iba a ser honesto. Soy fanático del fútbol. Desde hace años. No es que lo descubrí ahora. Aproveché además que tengo muchos textos escritos sobre el tema. Me encanta tener la excusa de mirar fútbol justificando que lo hago porque tengo que trabajar.

-En varios textos apelás al humor. ¿Es una fórmula?

Lo utilizo porque saca solemnidad, desacartona, más allá de que no es un libro humorístico. Además me gusta porque está escrito más o menos de la misma manera con la que hablo con los amigos en un café. Creo que el humor permite otras cosas.

-Hay una frase tuya muy linda: “Ya se sabe que cuando falta humor sobra miedo”.

-Es verdad. Pero es un riesgo muchas veces hacer humor. Porque se corre el riesgo de banalizar una idea. Por eso muchos prefieren lo serio, lo solemne. Pero suscribo cien por cien a esa frase.

Compartir
Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Share on LinkedInPin on PinterestShare on TumblrShare on RedditDigg thisFlattr the authorShare on StumbleUponShare on VKShare on YummlyBuffer this pageEmail this to someonePrint this page