El lado futbolero de un escritor de la hostia…

Escrita por en Entrevista

Voy a escribir en primera persona. Aclaro porque suele decirse que eso no corresponde en el periodismo. Aunque eso se dice cada vez menos y se hace cada vez más (por suerte). Aquellos que sostienen que hay que contar en tercera persona son los mismos que buscan que una nota o una entrevista sea impersonal. No es éste el caso. Quiero que sea bien personal, porque me marcó. Primero, porque conocí a Marcos Giralt Torrente a través de uno de sus libros: Tiempo de vida (editorial Anagrama). Tanto me gustó, y tanto más lo recomiendo, que me sentí parte del relato. En esa historia, Torrente te va convirtiendo en él: es casi imposible no sentirse aquel hijo, que es él. Y uno tiene por momentos ese padre que se muere de cáncer, en pocos meses. Ese padre que hizo lo que pudo y ese hijo que hizo lo que pudo.

Después de devorarme esas 200 páginas, quise saber quién era el tipo que escribió eso; el que me espejó. Lo contacté y le hice algunas preguntas y me respondió; y me quedé con ganas de más y abusé de su gran predisposición y volví a preguntarle. Hasta que la vergüenza me dijo “hasta acá llegaste”. Pero aquello que hice sin vergüenza y con ganas es lo que sigue.

-La primera vez que te pregunté si eras futbolero me dijiste que te obstinabas en serlo. ¿Qué significa eso?

-Durante mucho tiempo apenas veía los partidos importantes, Copa del Mundo y Copa de Europa, en los que participaban mis equipos. Poco a poco he ido aficionándome, leyendo las crónicas, y, aunque estoy lejos de ser un fanático, en la actualidad veo y disfruto de cualquier partido.

-¿De cuándo y de dónde viene tu pasión futbolera?

-De los amigos. Tengo grandes amigos futboleros, como los escritores españoles Ray Loriga y Nicolás Casariego, o el fotógrafo también español Luis Asín, y ellos me la contagiaron.

-¿Hincha de…?

-Mi equipo es el Real Madrid, aunque su presidente y su entrenador actual están poniendo mi fidelidad muy difícil.

-¿Qué jugador te gusta?

-Andrés Iniesta.

-En Argentina hay mucha literatura sobre fútbol. Tanto periodística como de ficción. ¿En España sucede lo mismo?

-El fútbol ocupa cada vez más espacio en los periódicos y los libros de fútbol son también allí un género. Sin embargo, no tengo noticia de que haya llegado a la ficción.

-¿Escribirías una ficción basada en el fútbol?

-No me atrevería.

-¿Cuál es el partido que más recordás y por qué?

-El España-Corea en cuartos de final del Mundial de 2002, que acabó ganando Corea gracias a una nefasta actuación arbitral.

-Si tenés que elegir un momento tuyo en el fútbol, ¿cuál elegís?

-Los partidos durante el recreo de mi colegio, en los que hacía de portero hasta que una patada en la boca, que me rompió un diente, me hizo cambiar de posición.

-¿Cómo recordás aquellos tiempos?

En general procuro no sentir nostalgia por el pasado. Igual que no me incomoda cumplir años. Ambas cosas me parecen veneno. Sólo concibo la nostalgia frente a los que se han ido. No tengo, pues, nostalgia por el niño que fui. Ahora bien, guardo un cariño especial por ese colegio, con un patio pequeñísimo en el que jugábamos a algo que se parecía al fútbol. Me recuerda a un Madrid que ya no existe y una época en la que mi futuro era una incógnita.

-¿Por qué creés que el fútbol genera tanta pasión?

-No cabe duda de que es un espectáculo estéticamente bonito que tiene la virtud de ser fácilmente comprensible por todos. Además, es un excelente catalizador de rivalidades y patriotismos que facilita la evasión y permite sublimar las frustraciones.

-Te propongo un juego: imaginá que sos futbolistas profesional. ¿Cómo sería el gol soñado?

-Como madridista que soy, sería evidentemente frente al Barsa y en una final de la copa de Europa; el gol decisivo, en los últimos minutos, de cabeza y a pase del Pipa (Higuaín), un magnífico jugador, elegante dentro y fuera del campo.

EL ESCRITOR

Tiempo de Vida - Marcos Giralt Torrente -¿Estás trabajando en algún libro?

-Estoy muy al comienzo de una novela. Debería llevarla más avanzada pero he tenido un año muy viajero y no he podido escribir demasiado.

-¿Cómo creés o sentís que influye Tiempo de Vida en tu trayectoria? Te lo pregunto a raíz de que quedaste muy identificado con ese relato.

-Siento que estará siempre entre los más importantes que escriba. Es un libro autobiográfico sobre mi relación con mi padre, pero creo que, más allá de ser importante en lo personal, marca el final de un ciclo en mi obra e inaugura otro nuevo. Es un libro, también, que me ha dado muchísimo. Un libro feliz, en todos los sentidos, a pesar de que tiene su origen en una experiencia dolorosa.

-En ese relato hay dos mujeres que tienen un lugar importante: la amiga que tu papá conoció en Brasil –como la describís siempre- y tu mamá. ¿Alguna vez escribirías sobre ellas?

-Estoy seguro de que sobre la primera no escribiré más. O eso espero. Sobre la segunda, mi madre, me ocurre lo contrario: estoy seguro de que escribiré. O eso espero.

-¿Por qué escribís?

-Empecé escribiendo por imitación, porque me gustaba leer y quería imitar a aquellos que leía. Hoy en día la escritura se ha convertido en mi manera de estar en el mundo.

-¿Alguna metodología?

-Durante muchos años escribí por las noches y escuchando música. Hoy en día soy padre y tengo que adaptar mis horarios a los de mi hijo: escribo cuando él está en el colegio.

-¿Pensás venir a Buenos Aires en estos tiempos?

-Estuve en abril, para la Feria del Libro, y fue maravilloso. Llevaba diez años sin ir, una eternidad. Espero no tardar tanto en regresar de nuevo.

-¿Cómo vivís la actual crisis europea, que tanto influye en España?

-Con muchísima preocupación. España es hoy en día un país a la deriva y mucho me temo que las reformas impuestas por la EU no van a salvarnos. Todo lo contrario. Es repugnante la ceguera de quienes deciden en Europa, y digo ceguera por no decir otra cosa, ya que a veces tengo la sensación de que hay algunos que no son totalmente inocentes.

-¿Cómo creés que se puede salir de esas crisis?

-La persistente crisis económica en Europa es reflejo de lo mal que está construida, a favor, clarísimamente, de las grandes potencias económicas tradicionales, y con unos dictados mercantilistas que entronizan la codicia y la usura. Es una aberración que mientras hoy España paga un 7 /% por los intereses de su deuda, Alemania esté pagando un 0%. Me pregunto, entonces, si es totalmente desinteresado el estrangulamiento, dictado por Alemania, al que Europa nos está sometiendo con su política de recortes. Creo que habría que repensar toda Europa, y de paso este injusto capitalismo financiero en el que, mientras unos hacen montañas de dinero con operaciones especulativas, a un porcentaje cada vez mayor de la población se le priva de lo básico para tener una vida digna.

Por Alejandro Duchini

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