VUELVE DON JULIO

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Por Alejandro Duchini.

Don Julio es una revista-libro o libro-revista (como quieran) que editan los periodistas Federico Bassahún (a continuación, el entrevistado) e Ignacio Fusco. Se basa en crónicas y entrevistas futboleras. Van cuatro números y en marzo sale el quinto. Aunque la idea es que aparezca cada seis meses, no tiene aún una periodicidad determinada ni suelen aparecer en sus páginas los futbolistas más conocidos. Las notas están muy bien escritas y se destacan por su originalidad temática. Quienes quieran saber más, pueden ingresar acá. Otra opción es leer la siguiente charla con Bassahún, el mismo que zanja la cuestión del formato al decir que son “una revista a la que le gusta llamarse libro y un libro al que le gusta llamarse revista”.

-¿Hacia dónde va Don Julio?

-La idea es hacer el periodismo que nos entusiasma pero que no podemos hacer en otros lados. Entonces hicimos esta revista, que es de análisis, ensayo, opinión. Y para hacerla tuvimos que aprender muchas cosas sobre la marcha. Todavía tenemos que aceitar y afianzar nuestra estructura, saber cómo enviarla afuera y cosas así. Además, nos tomamos mucho tiempo para editar las notas, hablamos las veces que haga falta con cada uno de los redactores.

-¿Es una revista o un libro?

-Somos una revista a la que le gusta llamarse libro y un libro al que le gusta llamarse revista: no queremos que con este laburo que hacemos se envuelvan huevos. Te puede gustar o no la revista, pero no la vas a usar para envolver huevos. Lo que hacemos tiene que ver con un periodismo que invita a la lectura. Queremos escribir para un lector que se siente a leer las mismas historias que nos gustan a nosotros. Si a nosotros nos gusta determinada lectura, confiamos en que haya otra gente a la que también pueda gustarle.

-¿En qué pensás que se diferencian de otras revistas?

-En que no hacemos periodismo de oficina. Googlear es sólo el punto de partida. Entrevistamos gente, vamos a los lugares. No hablamos en off. Cuidamos mucho el lenguaje. Vamos para el lado del periodismo narrativo. No hacemos literatura si no periodismo pero con las herramientas de la literatura: Mailer, Walsh, Caparrós, Guerriero, Licitra. No tratamos al lector como analfabeto, cosa que muchas veces se hace desde los medios. Partimos de la base de que el lector sabe lo mismo que nosotros, entonces nos obligamos a sorprenderlo. En general, en los medios más grandes, hoy se hace periodismo sin periodistas. Se cubren partidos por tele en vez de tener un cronista en la cancha. Hay mucho periodismo de oficina. Se llegó al punto en el que no se entrevista: se ven pocas fuentes. Cuando yo estudiaba me hablaban de la importancia de la credibilidad del periodista; hoy eso no es algo que el periodista deba conservar para seguir trabajando. Todo se volvió tan inmediato que ya ni importa lo que se publica. Se trata más bien de un límite ético que uno debe trazarse. Es un momento complejo para hacer periodismo.

-¿Por qué Don Julio?

-El nombre tiene gancho. Buscamos un nombre con cierta connotación. Tiramos varios, algunos piolas, otros bizarros. Este nombre es una forma sútil de criticar cierto periodismo que se hace. Grondona estaba vivo cuando salió la revista. Tiene que ver con eso de “Don Julio de acá, Don julio de allá”. Era una forma de criticar un periodismo complaciente, sumiso. Ahora, mucha gente que no ha leído la revista nos escribió para sumarse a nuestra supuesta campaña anti Grondona. ¡Nunca nombramos a Grondona! Para mí es un personaje muy complejo, que a mi no me simpatizaba, pero no tengo tampoco esa idea del demonio y todo eso. En la revista tratamos de humanizar a todos: Martín Palermo era bueno en lo suyo, pero es un tipo como vos y como yo.

-En tiempos de web van con el papel. ¿Por qué?

-Es cierto que sostener el papel hoy es muy difícil: la web es lo má fácil, pero creemos en el papel. Creemos que la gente lee. Se ve en el subte, por ejemplo. No es que se dejó de leer. Por ahí no leemos el diario, pero los diarios hoy tienen noticias viejas. O se reinventan o van a vender cada vez menos. El papel no es ni bueno ni malo. El problema es del periodismo que escribe siempre lo mismo desde hace 40 años. O que piensa que si se publica una nota de 80 líneas sin ningún dato, igual se atrapará al lector. Hay mucho chamuyo, mucha guitarra, mucha subestimación del lector. A la vez, el formato de libro nos permite también que el lector nos ponga en su biblioteca.

-¿Cómo mantienen esta revista con los costos de un papel de gran calidad, como el que utilizan?

-Primero, aspiramos a que funcione. Creemos en el proyecto y en la posibilidad de que se pueda autofinanciar, aunque no queremos que se financie sólo con publicidad. Tuvimos buena repercusión y la revista ha gustado, lo que me genera orgullo. Pero el gran problema de cualquier medio para que se autogestione es la difusión. ¿Cómo hacemos para que el trabajo se conozca? En nuestro caso, imprimimos 3.500 Don Julio. En este país tiene que haber 3.500 personas que la lean. Pero el problema es que no saben que existe. Si mañana Clarín saca 40 mil ejemplares de un suplemento de ollas y sartenes y regala un cuchillo, los va a vender. Porque con su maquinaria lo hará conocido. Los que arrancamos de cero, que no somos conocidos, no tenemos un público que nos va a seguir. Está el caso de Casciari, que tiene un talento inconmensurable y es el rey Midas: todo lo que hace se vuelve oro. Quienes no tenemos su talento nos encontramos con el problema de la difusión: ¿cómo nos hacemos conocer?

-¿Las redes sociales son fundamentales?

-Son vitales pero también complejas de manejar. Igual, no hay una fórmula. Víctor Hugo Morales, que tiene una gran cantidad de gente que lo sigue, mostró y recomendó Don Julio en C5N, ante cámara, y sin embargo no vendimos más ejemplares. Es difícil también cuando no podés hacer un estudio de mercado y saber dónde está tu lector. Entonces uno termina pescando en río revuelto. Nada garantiza que te hagas conocido. Lo más difícil, sin dudas, es difundir nuestro trabajo.

-¿Irían más allá del fútbol?

-Hoy nos agarramos del fútbol, pero no descarto en el futuro ir más allá del deporte. No nos paramos en un pedestal diciendo cómo hacer periodismo. Nosotros lo hacemos pero sin señalar a los demás. Queremos dar una discusión periodística. Somos periodistas, no periodistas deportivos. Porque encima el periodista deportivo sólo habla de fútbol. Estas historias que contamos en Don Julio nos permiten salir de los lugares comunes. Hay mucha construcción de ídolos, algo que no se ve en otros ambientes. Nosotros queremos que el lector se identifique con cualquier personaje que encuentre en la revista.

 

Sumario de marzo

1) Crónica sobre Fabián O’Neill, el jugador del que Zidane decía que era el mejor del mundo pero se retiró a los 29 años por alcohólico.

2) Qué es de la vida de Salvador Cabañas.

3) Perfil de Marcelo Bielsa.

4) La historia de un chaqueño al que descubrió Pekerman y que pasó las mil y una para llegar a Primera (desarraigo, apriete de una barra, alcohol).

5) Cómo es ser jugador libre.

6) Radiografía del mundo arbitral a través de los ojos de una de las tres árbitros internacionales de Argentina.

7) Un día en el circo del showbol.

8) Los comediantes: la historia de enredos de la Selección chilena de 1989.

9) Martino y el infierno del Barcelona.

10) Moneyball y las estadísticas en el fútbol.

11) El fútbol y el gatillo fácil: historias de jugadores de inferiores asesinados por la policía.

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