Daniel García

Escrita por en Notas

“Gracias por tener memoria, y recordarlo. Sólo les pido una mención. Mil gracias”. Así de simple es el mail que Liliana Suárez de García envió en las últimas horas a periodistas. Ella es la mamá de Daniel García, un pibe de 19 años asesinado el 11 de julio de 1995 en Paysandú, Uruguay, cuando fue a ver a la selección argentina en la Copa América. Lo mataron barras de Morón, que diecisiete años después siguen libres.

Conocí a Liliana a los cinco años del crimen. Iba a hacer un informe para el programa Punto Doc, que emitía la productora Cuatro Cabezas. Era octubre o noviembre de 2000. Nos juntábamos en una enorme panadería familiar que tenía en el barrio de Saavedra. Me acuerdo que me llenó de expedientes. Me dio todo lo que le pedía. Lo único que buscaba esa mujer era justicia. Para eso, se la pasaba viajando a Uruguay, a entrevistarse con jueces que no la atendían. En Argentina también le cerraban las puertas. Entonces empezó a hacer las cosas por su cuenta. Consiguió una cámara y a escondidas se fue a entrevistar a los asesinos de su hijo. Muchos de ellos, además de ser fuerza de choque del Municipio de Morón, entonces a cargo de Juan Carlos Rousselot, eran vendedores ambulantes. No se cómo aguantó las ganas de putearlos, pero se paró frente a unos cuantos y les hizo preguntas. Todo quedó filmado. Así conoció un mundo que nunca pensó conocer. Conoció, también, al Gordo Cadena, un matón a sueldo que manejaba la tribuna de ese club del oeste bonaerense. ¿Cómo olvidarse de ese apodo? Después, el tipo fue a la tele y se hacía el inocente. El Gordo Cadena nunca tendrá una plaza a su nombre, como la que tiene Daniel, en Saavedra.

Daniel GarciaLiliana nunca bajó los brazos. Vendió su comercio. Perdió casi todo para seguir la pelea a la contra. Recién ahora apareció alguna funcionaria que le da una mano, pero la Justicia sigue sorda, inalterable. Fundó FAVIFA (Familiares de Víctimas de la Violencia en el Fútbol Argentino). Junto a ella, hay otra madre luchadora, Nora Rousoulis. A su hijo, Cristian, lo mataron barras de River. Tampoco hubo justicia.

Ambas siguen la lucha. No tengo idea de qué pasa por sus cabezas cuando la Justicia las esquiva tantas veces en tantos años. Pero no hay dudas de que sus corazones de madres las llevan a donde otros ni imaginan. Por eso, ahora le alcanza con algo, con una mención, con un mail.

 

Liliana Garcia recuerda el asesinato de su hijo en una charla con Víctor Hugo

Por Alejandro Duchini

 

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