CORAZÓN APACHE

Escrita por en Libros

El periodista Sebastián Varela Del Río -a cargo de la cobertura de Boca para el diario Clarín– acaba de publicar, a través de Aguilar, el libro Tevez, corazón apache. Lo que sigue es el prólogo escrito especialmente por el director técnico del delantero, Rodolfo Arruabarrena.

Por Rodolfo Arruabarrena

Entrenar a Carlos Tevez es un privilegio. Tuve la chance de vivir desde muy cerca todo esto que se ha generado con su retorno a Boca, que verdaderamente ha sido una revolución que día a día no deja de sorprenderme. Su vuelta jerarquizó el medio argentino y, además, nos brindó un salto de calidad enorme como plantel. Lo fascinante de su regreso es que lo hizo en un momento de plenitud y al club de sus amores, dejando de lado un sinfín de ofertas y poniendo por delante su gran ilusión de volver a vestir la camiseta de Boca. Como entrenador, soy un afortunado al tenerlo y puedo decir que su llegada me hizo feliz, porque Tevez me hace mejor técnico Carlos tiene una condición indisimulable que lo marca de principio a fin: nació con hambre. El que está en el fútbol y ha recorrido un camino sabe que hay un montón de jugadores con condiciones técnicas o con una habilidad sorprendente, pero que hay pocos que tengan la capacidad de seguir queriendo más siempre. Allí está la diferencia entre los que no llegan, o los que llegan y no progresan, y los grandes de verdad. Tevez luchó contra todo y le ganó a la vida. Con su hambre de gloria, se terminó por comer la cancha. En cada lugar y ante cada objetivo, Carlos no descansó hasta conseguirlo. Vivió detrás de una pelota y fue conquistando el mundo.

Hablar con él es enriquecerse, porque si algo bueno ha hecho es convertirse en una esponja que absorbió conocimientos en un montón de países. De Brasil, Inglaterra, Italia y al mismo tiempo del mundo, Carlos fue sacando siempre lo mejor. Progresó en su juego, que desde su aparición en primera ya era increíble, cambió su alimentación y su manera de entrenar, se erigió como líder desde el ejemplo. Hoy los chicos que llegan al fútbol necesitan referenciarse en un protagonista de la estatura deportiva de Carlos. Cuando aparece alguien así, hay que abrir los oídos y escuchar, porque es una experiencia que sirve para toda la vida.
El valor de la historia de Tevez radica en que él jamás ha cambiado su esencia, pero a la vez logró todas las conquistas necesarias para vencer a lo largo y ancho del planeta fútbol.

Carlos es el símbolo de que el deporte es un lugar en el que el trabajo duro abre camino hacia las oportunidades. Eso, viniendo del lugar desde el que él vino, sin dudas es su mejor y más magistral triunfo.

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